Jefferson Orejuela: de jugador revelación a no tener éxito en los clubes

Jefferson Orejuela se suma a la lista de jugadores promesas que ofrecían consagrarse en la élite del fútbol mundial. ¿Exageración? A los 19 años ya sumó sus primeros minutos en primera división con Independiente del Valle y a los 23 se convirtió en el amo y dueño de la mitad de cancha de un plantel que fue subcampeón de América. Además de ser pieza clave en el rompecabezas de la Selección de Gustavo Quinteros.
En 2010, el esmeraldeño fue adquirido por el club de Sangolquí. Su paso por las inferiores fue fugaz y ya en el 2012 debutó en la Serie A, nada más que frente a Liga de Quito. Exquisito en la entrega de balón e incansable en la presión para recuperar la pelota. Esa fue la tónica de Orejuela en sus primeros años, lo que valió afianzarse como titular inamovible de Pablo Repetto en IDV.
Su mejor temporada, por largo, fue en 2016. Orejuela, junto con Mario Rizotto, crearon unos de los mejores medio campos de los últimos años en el fútbol ecuatoriano. Tanto así, que fueron parte de la columna vertebral del asombroso equipo que eliminó a River Plate y Boca Juniors en la Copa Libertadores, pero se tuvieron que conformar con el subcampeonato continental.
Era hora de que Orejuela muestre su calidad en un fútbol más competitivo. Su primer destino internacional fue Brasil. El volante ecuatoriano llegó al Fluminense y causó sensación en tierras cariocas debido a su precisión en los pases. Y es que según publicó el Departamento de Ciencia de Datos y Estadística de Fluminense, el volante intentó 150 pases en tres duelos con el ‘Flu’, llegando a completar una cantidad de 144 pases, tan solo falló en 6.

Sin embargo, poco a poco se fue acabando el amor entre Orejuela, sus compañeros en el Fluminense y la hinchada carioca, según reveló el portal brasileño Globo Esporte en aquella época, donde se aseguraba que hubo ‘encontrones’ en el vestuario del club brasileño a causa de la ‘actitud’ del futbolista tricolor.

“Insatisfacción es un término blando cuando se trata de la opinión de los jugadores del ‘Flu’ con relación al ecuatoriano. En la visión de ellos, falta compromiso de su parte”, publicó Globoesporte. Continuó: “La gota de agua se dio después del Fla-Flu (clásico carioca que ganó 1-0 el Flamengo en Copa Sudamericana), cuando el volante fue fuertemente increpado por algunos compañeros en el vestuario”. “A Orejuela parecía importarle poco la derrota. Vale destacar que el fastidio con el ecuatoriano ya dura algún tiempo. Y hay un fuerte indicio de que el ambiente del centrocampista con el resto del elenco no es de los mejores: no forma parte del grupo de WhatsApp de los jugadores”, se agregó.

Luego de una temporada irregular en Brasil, Orejuela decir volver a Ecuador para volver a jugar bajo las órdenes de Repetto. La camiseta sería distinta, pero estar cerca de su familia le daría un aire de tranquilidad al jugador. Fue titular indiscutido con Liga de Quito y levantó el título nacional 2018. Tras una buena campaña, los radares internacionales se volvieron a encender. Sobre todo, el de Fluminense, equipo dueño de su pase.

Luego de varias trabas, Orejuela decide quedarse en la U por un año más. LDU invirtió 720.000 dólares en 2019 para contentar al futbolista y al Fluminense. Pero, rendimiento estuvo por debajo de lo esperado. La buena distribución de pelota ya no es suficiente. Orejuela pasa distanciado del arco rival y apenas logra pocas asistencias. Fue expulsado en el partido clave del año frente a Boca Juniors y erró el gol que le pudo dar el título local frente al Delfín.

LDU no lo pudo retener y fue fichado por el Querétaro de México. En los ‘Gallos’ no pudo ser un referente en el centro del campo, jugó cuatro partidos en los cuales no participó en los goles y promedió 58 minutos por cotejo. Un jugador que pretendía ser un soporte por sus funciones no encontró un acoplo al sistema de la plantilla emplumada. Es claro que la pelota no circuló mucho por Orejuela, quien nunca halló ese puesto protagónico que se complemente con su compañero Marcel Ruiz en la recuperación y distribución de balón.

Seis meses duró su paseo por México y volvió a Ecuador. Esta vez, para vestir la camiseta de Barcelona SC. Sin embargo, el nombre y la trayectoria no fueron suficientes para ganarse un puesto de titular. Orejuela tuvo que observar desde la banca como Bruno Piñatares y un desconocido Nixon Molina se adueñaron del mediocampo amarillo que terminaría levantando el título nacional.

Tras su efímero e insignificante paso con la camiseta de Barcelona, Orejuela cruzó la vereda y fue anunciado como nuevo refuerzo de Emelec, sin causar el mínimo revuelo que provocaría un ‘camisetazo’ en el astillero. El volante central apenas ha disputado cinco partidos con un promedio de 26 minutos por juego, con dos solitarias apariciones entre los titulares. Rescalvo apostó por mantener la línea de mediocampistas entre Sebastián Rodríguez y Dixon Arroyo.

Lejos parecen estar los días en los que Orejuela comandaba el mediocampo de sus equipos, presionaba como juvenil y tenía la precisión de un cirujano en su entrega de pases. Ahora, solo acumula minutos sentado en la banca de suplentes y, desde hace algunas temporadas, con un físico que poco concierne a un futbolista de élite.