Carlos Tévez es ídolo de Boca, fue campeón en Brasil e Italia, ganó la Champions League en Inglaterra y fue el futbolista mejor pago del mundo en China. Pero el delantero no nació ganando millones ni siendo reconocido por el mundo entero. El ‘Apache’ creció en un barrio difícil, pero solidario. Ahí aprendió a vivir o, más bien, a sobrevivir.
Nació como Carlos Martínez el 5 de febrero de 1984. Llevó el apellido de su madre, Fabiana Martínez, porque su papá, también llamado Carlos, nunca le dio su identidad. A los seis meses de vida, aproximadamente en el mismo momento en el que se le cayó encima la olla de agua hirviendo que le dejó las cicatrices en el cuello que lo acompañan hasta hoy, fue abandonado por su progenitora y se fue a vivir con sus tíos: Adriana y Segundo.

Considera su familia a quienes lo adoptaron, al punto tal que se cambió el apellido por el del hombre que lo crio. Estuvo rodeado de gente sencilla, de personas que le inculcaron valores que jamás olvidó. “Me eduqué en la calle y no en la escuela, gran parte de lo que soy se lo debo a Fuerte Apache. No teníamos para comer, pero cualquiera te convidaba, te daba pan, patatas… Se compartía lo poco que tenías. Aunque esté en la élite del fútbol, yo no perdí eso”, recuerda en una reciente entrevista al diario Marca.
DEBUT EN EL BAÑO
Tévez se inició en el fútbol en las inferiores del Club Atlético All Boys, especialmente en el Baby fútbol. Tras cambiarse el apellido se marcha a Boca Juniors, donde concluyó sus estudios y siguió jugando en las divisiones inferiores hasta su debut en 2001. Tévez se enteró en un cuarto de baño que iba a debutar con Boca Juniors en la élite del fútbol a los 17 años. “El día que debuté jugamos en Córdoba, en el Kempes. Bianchi no había dado el equipo, llegamos a la cancha y lo primero que hice fue ir al baño. Estando donde orinan los varones, Carlos se me pone al lado y me dice: ‘Vas a jugar’. Y ahí hice la del Chavo del 8”, ríe.
Al año siguiente, comenzó a tener más minutos en la cancha, dirigido por Óscar Washington Tabárez. El 8 de mayo, por la Copa Libertadores, marcó su primer gol oficial ante el Club Olimpia de Paraguay, partido que terminó en empate 1-1. En 2003, con la vuelta de Carlos Bianchi a la dirección técnica, formó un tridente ofensivo junto a Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado. Obtuvo su primer título oficial, la Copa Libertadores, en la que marcó un gol en la final contra el Santos FC de Brasil, terminando el torneo con cinco goles.
En el Torneo Apertura, en el que finalmente Boca se consagró campeón, jugó solo 11 partidos debido a una lesión que demandó un mes de recuperación21 y metió 8 goles. Su vuelta se dio en el partido contra AC Milan de Italia, por la Copa Intercontinental que, luego del empate 1-1, Boca se consagraría campeón ganando por penales.

Fue subcampeón del Torneo Clausura 2004 y finalista en la Copa Libertadores 2004. Perdió la Recopa ante el modesto Cienciano de Perú y terminó décimo en el torneo local. Pero logró salir campeón de la Copa Sudamericana al ganarle al Bolívar por 2-0, con goles de Palermo y del propio Tévez. Ese fue su último partido en Boca Juniors, ya que fue transferido al fútbol brasileño.
El resto es historia: campeón del Brasileirao con el Corinthians; bicampeón de la Premier League, Champions League y del mundo con el Manchester United; campeón de la Premier con el Manchester City, bicampeón de la Serie A de Italia y finalista de la Liga de Campeones con la Juventus; se convirtió en el jugador mejor pagado en China (80 millones de dólares por dos años) y regresó a Boca Juniors en 2015.
RETORNO EN MODO LÍDER
Tévez es un rápido, potente, fuerte, dinámico, trabajador y versátil delantero. Su baja estatura (1,73 m) le permite tener un potente buque bajo que Tevez compensa con su resistencia ante los choques rivales. Además esto le permite ser un ágil driblador, capaz de deshacerse de varios rivales cuando arranca en potencia.
Pero con el transcurso de los años, Carlitos se volvió tácticamente inteligente, capaz de desempeñar varias posiciones en el ataque, como delantero centro, segunda punta, extremo o mediocampista ofensivo por su remate y posicionamiento, así como por su visión, creatividad, movimiento y capacidad de pase, que le permiten explotar al espacio y brindar asistencias a sus compañeros así como marcar goles él mismo.

Con 37 años, el delantero se juega las últimas fichas de su carrera en su gran obsesión y la de Boca en los últimos años, la Copa Libertadores. No pudo en las anteriores cuatro ediciones que jugó desde su vuelta al club en 2015 y espera que esta sea la gran revancha. El gran anhelo de repetir lo alcanzado en 2003, cuando era un pibe, de la mano de Carlos Bianchi como entrenador.
Y en su primer partido en esta Copa de 2021, justo contra Santos en la Bombonera (el verdugo en las semis de la competencia pasada), Tevez fue el que abrió el camino de la victoria ante el Peixe. El Apache volvió a convertir después de 24 días (la última vez contra Defensa y Justicia, el 3 de abril por la Copa de la Liga) y, por si fuera poco, llegó a los 93 gritos con la camiseta azul y oro en 271 partidos disputados, desplazando así a Riquelme al undécimo lugar de la tabla de goleadores históricos del club, con 92 en 388.
En lo que a Libertadores respecta, Carlitos marcó su gol número 22 en el certamen y está solamente a tres del récord de Riquelme como máximo artillero de Boca en esta competencia. En el medio está Martín Palermo (máximo goleador en la historia del club) con 23. “No estoy muy atento a las estadísticas. Me gusta jugar. Todos saben de la admiración que tengo a Román, pero estoy enfocado en los partidos y en que gane Boca”, comentó Tévez poco después del encuentro en La Bombonera.

Ahora, Tévez comanda este Boca de Miguel Ángel Russo que enfrentará al poderoso Barcelona Sporting Club en la jornada de la fecha. Ambos equipos tienen puntaje perfecto y ganaron a los mismos rivales: The Strongest de Bolivia y el Santos brasileño. Este martes 4 de mayo en el estadio Monumental de Guayaquil, Tévez y Boca intentarán frenar al Ídolo ecuatoriano.

