En su cédula dice que tiene 36 años, pero tiene el ‘hambre’ futbolístico de un joven debutante. Cristhian Noboa no conoce el descanso. Incansable. Inagotable. El fino centrocampista ecuatoriano, uno de los legionarios más respetados en Rusia, tanto por su longevidad, como por su dominio del ruso y su profesionalidad, está en racha. A lo largo de trece años, ha tenido una carrera lejos de Ecuador a un alto nivel, con pocos baches, en la que ha ganado cuatro Ligas y una Supercopa de Rusia. El tricolor tiene el récord de ser el primer extranjero en llegar a los 300 partidos en el país europeo.
“Trato de ser un líder. El fútbol es un deporte de equipo y un jugador no es suficiente, pero a veces hay que dar un paso adelante”, señala el jugador forjado en el Emelec en diálogo con EFE. Sigo con las mismas ganas de jugar. Se ve en la cancha que tengo hambre. Mientras esté en la cancha, seguiré con ansias de ganar”, explica.

Cree que la clave es la “motivación” y los “genes” de su padre, un oficial de la Marina ecuatoriana al que le gustaba mucho hacer ejercicio. “Me entreno igual que a los 12 años”, señala el jugador que estuvo tres años en una escuela militar, pero al que el fútbol le llevó al otro lado del océano. Y es que asegura: “Siempre quise ser futbolista”. Descansar bien, alimentarse bien, entrenarse bien y las ganas locas de saltar al campo cada fin de semana. No hay otra fórmula para explicar su estado de forma a los 36 años.

El ecuatoriano llegó a Kazán en el año 2007 y allí permaneció hasta el año 2012 vistiendo los colores del Rubin Kazan. Jugó 159 partidos en los cuales se despachó con 29 goles y 18 asistencias. Números altos para un jugador que juega más cerca de su área, que la del rival. Noboa demostró que no fue una apuesta su llegada al balompié ruso sino que fue un acierto, por lo que uno de los equipos de la capital rusa lo vino a buscar para ficharle. El Dinamo ofertó 8 millones de dólares por su pase y el ecuatoriano armó sus maletas para irse a Moscú.
Su rendimiento con el equipo de la capital de Rusia fue bueno, pero sus números no se acercaron a los que tuvo durante su etapa en Kazan. Noboa convirtió 12 tantos y asistió 11 veces a sus compañeros en los 92 partidos que defendió los colores del Dinamo. En 2015 se va libre al fútbol de Grecia y a mitad de año regresa para jugar en el FK Rostov. En el combinado azul y oro recuperó un poco su nivel e igualó casi sus cifras en el equipo capitalino. El volante central dijo presente en 62 oportunidades con el Rostov en donde marcó 11 goles y dio ocho habilitaciones.

Tras recuperar parcialmente su nivel, el ecuatoriano fichó por el Zenit de San Petersburgo en 2017. El mediocampista jugó la primera mitad de la temporada 17/18 con la camiseta celeste y luego, salió a préstamo para jugar la otra parte con los colores del Rubin Kazan. Comenzó el año pasado desde la pretemporada con el Zenit y logró ganarse un lugar en el equipo. El 5 de agosto de 2019, se trasladó a Sochi como agente libre. En la temporada 2019/20 jugó 19 partidos y marcó 4 goles.

El 25 de agosto de 2020, Noboa anotó contra el Tambov en el tiempo de descuento, lo que le dio a Sochi la victoria. Este gol se convirtió en el 50 de Noboa en los campeonatos de Rusia y se convirtió en el jugador número 50 de la historia en alcanzar esta marca y el quinto sudamericano (anteriormente solo los brasileños – Wagner Love, Welliton, Hulk y Ari – anotaron 50 goles en los campeonatos de Rusia). Noboa marcó este gol exactamente 13 años después de su primer gol en Rusia.
Ya no es noticia. Noboa marcó un doblete en la última jornada en la victoria 3-1 del Sochi al FC Krasnodar y pelea con su equipo por un cupo en un torneo internacional a falta de cuatro fechas. Y en el club presidido por Dmitry Rubashko, ha vuelto a su mejor nivel. Sobre todo esta temporada, en el que ha explotado en una entidad que busca abrirse paso entre los grandes del fútbol ruso. Además, lleva 12 goles y 5 asistencias.

“Dicen que estoy en mi cuarta juventud. La primera fue en el Rubín, con el que gané la liga; la segunda en el Rostov; la tercera en el Zenit, donde alcancé mi madurez, y ahora en el Sochi estoy en la cuarta”, comenta.

