Diana Durango lleva once años practicando el tiro deportivo, siete en el ámbito profesional. Ella se entrenó en las instalaciones de la Escuela Militar Eloy Alfaro. Fue la primera primera deportista ecuatoriana en obtener un cupo a los Juegos Olímpicos de Tokio, pero la pandemia de covid-19 alteró la rutina y los planes de la tricolor.
Religiosamente, Durango entrenaba desde las ocho de la mañana en horarios indefinidos, dependiendo del plan de trabajo que le haya preparado su entrenador, el mexicano Hugo Hernández. Usualmente terminaba a las cinco de la tarde. Sin embargo, en mayo de 2020, Hernández abandonó su cargo y regresó a su país, debido a problemas económicos con la Federación Ecuatoriana de Tiro.
Pero eso no la detuvo. Durango entrenó por su cuenta propia gracias a la experiencia que adquirió desde los 19 años. Además, se apoyó en páginas web que le asesoraban. La deportista solicitó ayuda a la Federación y al Comité Olímpico Ecuatoriano, pero la respuesta fue nula.
La deportista se puso en contacto con David Neto De Oliveira, un entrenador brasileño con el que trabajó en otras ocasiones. Él fue contratado por el Ejército ecuatoriano, en convenio con el mismo organismo brasileño. Durango y De Oliveira empezaron a trabajar en línea. El entrenador enviaba las planificaciones para los entrenamientos y recibía fotos de los resultados. Además, las Fuerzas Armadas le ayuda con las municiones y una pistola.
Una actividad que lleva en la sangre
Su papá Carlos Durango, sargento primero del Ejército, la motivó para que entrara a las Fuerzas Armadas. Ella al principio no quería y confesó que no tomó la decisión por voluntad propia, pero siente que hizo lo mejor.
Su vida militar empezó en el 2006 como cadete. 14 años después, es capitana del Ejército Nacional. Esta profesión también le dio la oportunidad de conocer a su esposo en un curso de paracaidismo en el 2009. Empezó a practicar tiro deportivo luego de aprobar una evaluación en la que se escogió a los miembros del equipo de cadetes del Ejército ecuatoriano. En principio se inclinó por la modalidad rifle (casi un año), pero se cambió a pistola por un pedido especial de sus entrenadores sin pensar que sería en esta modalidad en la que conseguiría sus mayores éxitos.
En 2008, durante un campeonato sudamericano de cadetes, alzó una medalla de bronce individual y el plantel “tricolor” impuso un nuevo récord sudamericano. Mientras que en los Juegos Bolivarianos Trujillo 2013 se colgó una presea de oro y una de plata en la rama individual, y dos de oro por equipos.
Hay más: ganó la medalla de oro en los Bolivarianos de Santa Marta y en los Sudamericanos de Cochabamba; en el Panamericano de Lima ganó plata y se clasificó a Tokio. Tiene el récord panamericano con arma de fuego y en las pistolas de aire ha participado en mundiales militares, en los cuales se ubicó décima.

