El 2018 quedó marcado en la historia del deporte de Estados Unidos. Larry Nassar, quien fuera el médico del equipo olímpico de Gimnasia, fue detenido ese año y condenado a cadena perpetua por el delito de pornografía infantil y violación. Una de sus víctimas fue la campeona olímpica y la 10 veces campeona mundial Simone Biles.
La gimnasta texana ya hizo su debut y este martes 27 de julio será la final de gimnasia artística. Esta será su gran revancha, porque en Río solo pudo conseguir una presea menor a las que ya estaba acostumbrada.
Biles, en sus redes sociales, dejó atónitos a sus seguidores y a los amantes de la gimnasia cuando decidió contar su parte de la historia. Lo hizo a través de una conmovedora carta en la que revelaba, sin tanto detalle, como había sido víctima de Nassar. Una historia que se repitió con varias de sus compañeras y que por momentos su silencio le hacía al juego al ya condenado galeno.
Feelings… ? #MeToo pic.twitter.com/ICiu0FCa0n
— Simone Biles (@Simone_Biles) January 15, 2018
Romper ese silencio no fue sencillo. Biles tenía miedo. Por momentos se dejó paralizar por las posibles críticas. Pero su coraje fue superior. Es una sobreviviente que tuvo la valentía de decir presente y de solidarizarse con sus compañeras.
“Yo también soy una de las muchas sobrevivientes que fueron abusadas sexualmente por Larry Nassar”, agregó la diez veces campeona mundial de gimnasia.
Tras dos años de revivir los horrores del equipo olímpico de gimnasia, Biles se dedicó a entrenarse. De hecho su ciclo olímpico fue tan o más importante que lo que hizo antes de llegar a Río 2016, donde obtuvo cuatro medallas de oro y una de plata.
Esto la catapultó al olimpo de deportistas estadounidenses en los Juegos Olímpicos. Es la primera, y hasta la fecha la única gimnasta de su país en haber conseguido más medallas en una sola edición de olímpicos.

Llega a Tokio con la chapa de favorita y con la misión de limpiar la imagen de su equipo, que tras el escándalo de Nassar quedó golpeado. Con 24 años ya es considerada como una veterana para la disciplina, pero llega fortalecida para la competencia. De repetir alguna de las medallas que consiguió en Río, igualaría la marca de la checa Vera Caslavska, campeona olímpica en Tokio 64 y México 68, la única que en la historia ha repetido título.
Además, buscará estrenar una de sus nuevos movimientos en su rutina. Una acrobacia que es única. La inventó para un certamen nacional y solo ella la puede realizar. Es un arriesgado movimiento que para los jueces está calificada como de alto riesgo. Su alta complejidad es un motivo para poner en riesgo a otras gimnastas que lo intenten. Incluso, por ese movimiento, que sería de 10 puntos, ha recibido baja calificación.

Se trata del Yurchenko con doble salto hacia atrás en carpa (doblada por la cintura en ángulo recto, las piernas rectas sujetadas por las manos en los muslos) después de elevarse en el aire propulsada por sus brazos hasta 2,62 metros.
Biles está convencida de sus capacidades y quiere demostrarlo en Tokio 2020, a pesar de que pueda recibir poco puntaje por ese complejo movimiento.
Cuando le consultaron de si lo haría en Tokio, respondió que sí, que no le teme a nada. “Lo seguiré haciendo aunque no puntúe mucho”, dice. “¿Por qué? Porque puedo”.

