“Padre, si estás en la Tierra, este triunfo es para ti. Si estás arriba, también, y guíame, ¡por favor!”. Estas fueron las emotivas palabras de Claudio Villanueva cuando ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 en los 50 kilómetros marcha. Su padre, Paulino Villanueva, desapareció en el 2007 en El Cajas, la montaña donde se han entrenado otros campeones como el múltiple campeón Jefferson Pérez, y el mismo Claudio.
Se extravió y nunca volvió a casa. Claudio participó en varias jornadas de búsquedas, pero el resultado siempre fue el mismo. Todavía lo espera. En cada carrera, su padre siempre está en su mente. Dentro de las jornadas de sacrificio, también hay algunas de dolor. Hace seis años nació su hijo Santiago, con una parálisis cerebral que le generó ceguera total.
Cada pequeño movimiento que logra hacer su hijo es motivante para Claudio. A él le contará que es campeón panamericano y participó en la cita internacional más importante del mundo. Y no solo eso. El marchista tricolor de 32 años llegó a la competencia tras coronarse en los 50km en España.
La historia de Claudio está escrita entre dos banderas: la de su país natal, Ecuador; y la de la nación de su padre, España. El marchista tiene la doble nacionalidad, y es por ello que compitió en Sevilla y se proclamó campeón. El deportista representa en competiciones internacionales a Ecuador, pero -por su doble nacionalidad- puede competir en Campeonatos de España como este.
“Para correr 50 km hay que estar locos”, asegura Villanueva, quien empezó en el deporte con el fútbol, pero no le fue bien. A los 17 años se animó a practicar atletismo por las grandes referencias del país. Su primer sueño fue ganar una medalla para Azuay (su provincia) y lo logró. Su siguiente objetivo fue participar de forma internacional con Ecuador, y lo logró. Pero la falta de apoyo hizo que migre a Europa.
El tricolor se estaba preparando en Guayaquil antes de viajar a Tokio y, de nuevo, hubo un punto de quiebre. Su entrenador, el legendario Luis Chocho, falleció. Villanueva no bajó los brazos y, con determinación, siguió poniendo en práctica las enseñanzas que le dejó su profesor.
El hermano de Chocho tomó las riendas para seguir preparando a Villanueva en los últimos meses. Junto a Claudio, su entrenador Juan Chocho y su sparring, Andrés Cedeño, lo acompañaron en esta etapa de preparación. El médico, el nutricionista, el fisioterapeuta, el entrenador y el atleta están convencidos que las condiciones climáticas de Saporo (Japón), durante los días de la competición olímpica, guardarán similitud con las que actualmente se soportan en Guayaquil.

Villanueva se clasificó por tercera ocasión a unos Juegos Olímpicos. Como ciudadano español logró el derecho para participar en los de Londres 2012, pero una lesión truncó sus sueños. Posteriormente, clasificó por Ecuador y participó en los de Río de Janeiro 2016, finalizando en el puesto 45.
Lleva años entrenando desde las cinco de la mañana, trabajó como chofer en el Municipio de Cuenca y buscó la forma de salir adelante con recursos propios. “Lo que me ha pasado en la vida ha sido fuerte, por eso cuando hago 50 kilómetros, lo disfruto”, asegura.
La prueba de los 50km se desarrolló bajo un calor intenso, lo que afectó a varios marchistas, entre ellos al ecuatoriano Villanueva, quien en una muestra de carácter y espíritu olímpico logró terminar esta extenuante carrera a pesar de presentar molestias físicas desde los primeros kilómetros.
Como dato a destacar, los 50 km marcha se despidieron de los Juegos Olímpicos, siendo la última vez que esta prueba formó parte del programa olímpico.

