La historia de la luchadora Luis Valverde es compleja y llena de bemoles. Encontró en el deporte una salida y una oportunidad para enmendar y reencaminar su vida. Su adolescencia no fue normal. Trabajó y estudió desde muy pequeña y también descubrió un mundo oscuro en el alcohol. Desde los 11 hasta los 14 años se sumergió en ese terreno peligroso que poco a poco se fue transformando en vicio.
Bebía con familiares y amigos del barrio, sin saber que eso la llevaría a situaciones complejas. Eso sí, nunca dejó de estudiar y ser excelente alumna, al punto de haber logrado ser abanderada.
“Le agradezco mucho a la lucha olímpica porque de pequeña, entre los 11 y 14 años yo estuve en el alcoholismo, y gracias a ella logré salir y mi vida cambió por completo”, dijo Valverde.
Cuando no estaba en el colegio o con sus amigos del barrio, recorría las calles de su natal Babahoyo en un triciclo viejo en busca de desperdicios para alimentar cerdos. Lo poco que recibía lo gastaba en la bebida.
Tricolor Luisa Valverde se mete en cuartos de final de lucha femenina, división 53 Kg., tras derrotar a la griega María Prevolaraki por 11 a 4. Su próxima rival será la representante de Mongolia Bolortuya Bat Ochir.@Tokyo2020 @DeporteEc pic.twitter.com/FqkiZdl0c4
— Comite_Olimpico_Ecu (@ECUADORolimpico) August 5, 2021
Pero un día se le apareció un ángel de carne y hueso. De esas personas inesperadas que le dieron una oportunidad para cambiar su vida. El entrenador cubano Jorge González la incentivó a que se metiera a la lucha y desde entonces quedó impactada. Lo que pudo ser la historia de una niña más, se transformó en algo extraordinario.
“Me enamoré fuertemente de la lucha olímpica, me apasionó y me ayudó a alejarme del vicio, además de la ayuda del profesor González, conté con psicólogos, mis compañeros de deporte, pero lo que más me ayudó fue mi amor por este deporte”, señaló.
Tras vivir ese proceso de recuperación y perfeccionar la técnica de lucha, empezaron a llegar las satisfacciones deportivas y económicas. Representó al país en decenas de competencias internacionales. Desde panamericanos de lucha hasta los Juegos Olímpicos.

Las participaciones internacionales impulsaron su amor por este deporte, tanto como para compartir hoy con absoluta seguridad y libertad su complejo pasado a la sombra del alcohol.
Gracias a ese cambio, ahora ayuda a su familia, de manera especial a su madre, a la que le ha construido una casa en la ciudad de Babahoyo, e incluso está por graduarse.
En Tokio vive un nuevo sueño. Le aseguró al país un diploma olímpico y está clasificada a cuartos de final, donde puede aspirar a obtener una medalla de bronce. Sería la primera luchadora en alcanzar este reconocimiento.
En la arena de la capital nipona se enfrentó a la griega María Prevolaraki, a quien derrotó 11-4. En su siguiente combate perdió ante la representante de Mongolia, Bolortuya Bat Ochir por 15-5.
Con eso, la ecuatoriana aún tiene chance de clasificarse al repechaje de su categoría, para buscar un posible paso a las semifinales. Esto, dependiendo de los resultados que obtenga Bat Ochir.

