De adolescente, Nasser bin Ghanim Al-Khelaïfi era simplemente el hijo de un pescador de perlas de Doha que intentaba, sin demasiado éxito, hacerse un nombre dentro del mundo del tenis. A diferencia de otras historias en las que es difícil encontrar el momento exacto en que se torció el rumbo, en el caso del qatarí el punto de quiebre es fácilmente localizable: fue alrededor de 1988, cuando Al-Khelaïfi tenía 14 años y se preparaba para llegar al mundo del tenis profesional.
Durante sus entrenamientos, el joven solía practicar con un niño seis años menor que él: Tamim bin Hamad Al-Thani, el cuarto hijo del emir Hamad bin Jalifa Al-Thani y, por entonces, heredero al trono. Integró el equipo de Qatar en la Copa Davis, y en total disputó 43 encuentros entre 1992 y 2002. Además, participó en dos oportunidades en el ATP Tour.
Con ganancias finales de apenas 16.000 euros en el mundo del tenis, Nasser al Khelaïfi se convirtió en el exitoso empresario actual gracias a sus vínculos con el poder. Principalmente, por su amistad con el príncipe heredero de Qatar con quien comparte la pasión por el tenis.
En 2005, ya retirado del tenis y con pocos ingresos, sus vínculos con la familia real qatarí le permitieron integrar la empresa Qatar Investment Authority (QIA), recientemente fundada para gestionar las millonarias ganancias que le brindaba la industria del petróleo y el gas natural al Gobierno.

Junto con QIA fundó Qatar Sports Investments, empresa cuyo objetivo es invertir en proyectos deportivos tanto dentro como fuera del país, para el desarrollo y crecimiento del área deportiva local.
Fue en 2011 cuando Nasser se transformó en la cara visible del Paris Saint-Germain y su vida cambió por completo por estar al frente de uno de los clubes más poderosos del mundo y recurrente candidato a obtener la Champions League. Nasser al Khelaïfi es un hábil empresario y presidente de Bein Sports (Al Jazeera Sport), una empresa de medios de comunicación y entretenimiento que cuenta 22 canales de TV.
El grupo que se nutre del petróleo asiático se apoderó del PSG rápidamente, y colocó a Nasser al Khelaifi al frente de la entidad como presidente y director ejecutivo. La inyección de dinero fue tan grande que en poco tiempo contrató a figuras de la talla de David Beckham, Zlatan Ibrahimovic y Edinson Cavani. A ellos luego se le sumaron Thiago Silva, Ezequiel Lavezzi, Javier Pastore, David Luiz, Neymar, David Luiz, Kylian Mbappé, Ángel Di María, Gianluigi Buffon, Keylor Navas, Dani Alves y Lucas Moura, entre otras estrellas. También de entrenadores como Carlo Ancelotti, Laurent Blanc, Unai Emery y Thomas Tuchel.

Entre denuncias de sobornos y sospechas de múltiples violaciones a las reglas del Fair Play financiero, por las que nunca terminó condenado, el empresario fue ganando poder dentro del mundo del fútbol y de los negocios.
Es considerado una de las 100 personas más ricas del mundo. 16.000 millones de dólares es la fortuna que posee, aunque Forbes no lo incluye en su lista por la relación que tiene con la familia real qatarí.
Más allá de todo el dinero y las inversiones, hay algo que Al-Khelaïfi todavía no pudo comprar: una Champions League. Cada temporada, la historia parece estar más cerca de cambiar, y mucho más tras cerrar el fichaje de Lionel Messi.


