Tamara Angulo entraba a la adolescencia cuando la vida y el fútbol la sorprendieron. Con 13 años fue convocada por primera vez a una selección nacional femenina -algo que en ese momento ni siquiera sabía que existía-; era para integrar la sub-17. Los nervios la invadieron. Llegó a la cancha de Fedenador en Guayaquil, donde conoció por primera vez a la entrenadora Vanessa Aráuz.
Pese a su corta edad (23 años), ha participado en torneos sudamericanos y bolivarianos. También, estuvo en la Copa América del 2014, organizada en el país, e integró la lista del plantel que disputó el repechaje ante Trinidad y Tobago que terminó con la primera clasificación de Ecuador a un Mundial femenino (Canada, 2015).

Con la entrenadora mantiene una relación muy cercana, pero a la vez con mucho respeto. Tamara recuerda bien que cuando conoció a Aráuz, en su primera convocatoria en Fedenador, mantuvieron cierta distancia. Sin embargo, con el pasar del tiempo y como se convirtió en una de las fijas en cada llamado, se conocieron mejor.
“Ella es una persona humilde, responsable y muy dedicada a su trabajo. Quiere lo mejor para nosotras y para el fútbol femenino; muchas veces ha dejado de lado cosas personales para pensar en nuestro desarrollo”, destaca. A su corta edad también decidió seguir el camino de la directora técnica.
Actualmente se prepara para ser entrenadora y estudia en la Universidad Estatal de Guayaquil. Por esa razón siempre está atenta a las indicaciones de Araúz, para incrementar sus conocimientos en el balompié. En cada convocatoria con la Selección, procura poner el ejemplo con su conducta y cumple las normas impuestas por la entrenadora. Algunas de las reglas son dormir antes de las 22:00 y no utilizar dispositivos móviles sin permiso.
Para ella, reunirse con futbolistas de diferentes provincias y aprender de técnica y táctica con Arauz, es “ideal”. ¿Por qué? La zaguera se prepara para ser entrenadora en la Universidad Estatal de Guayaquil. Siempre intenta mejorar su fútbol, pero también siempre se fija en el juego de Antonio Valencia. Es admiradora del exjugador del Manchester United por su velocidad y potencia.
A Tamara le gustaría competir en un Mundial, un sueño que empezó a tener cuando jugaba en el centro de Guayaquil cuando era la única jugadora que competía con chicos. De ahí, dio el salto a la selección de la Federación Deportiva del Guayas. Mientras competía por ese equipo en unos Juegos Nacionales del 2012 fue observada para llegar a la selección. Desde entonces ha permanecido cerca de la Tri.
Su madre Cruz Victoria Angulo la apoya, pero cuida que ella no descuide los estudios. Ahora, Tamara acompaña a Vanessa en una nueva experiencia en el fútbol ecuatoriano. Esta vez no en la Selección, si no en un club. Ambas pertenecen al Dragonas- Independiente del Valle y se encuentran en las semifinales de la Superliga.
View this post on Instagram

