Jessy Caicedo es sinónimo de elegancia y confianza. La espigada jugadora del Club Ñañas se sabe de memoria el manual de una zaguera de primer nivel. Fue la figura del equipo ‘Rosa’ en la semifinal de vuelta por su entrega, solidez y porque salvó a sus compañeras en más de una ocasión frente a la Liga Deportiva Universitaria.
Caicedo nació hace 22 años en el pueblo Telembí, en Esmeraldas. Los niños de su parroquia eran amantes del fútbol, en una provincia que ha dado a algunos de los mejores jugadores de la selección ecuatoriana: Wálter Ayoví, Jorge Guagua, su ‘gemelo’ futbolístico Frickson Erazo o Enner Valencia son algunos de los futbolistas nacidos en la provincia verde.

Jessy se enamoró de este deporte desde muy niña y a los 8 años empezó a jugar con otros niños. Lo hacía entre hombres y destacaba como una aguerrida jugadora. No le importaba ser la única mujer en acudir a la cancha, pues ella se divertía. “A las chicas de mi pueblo no les gustaba el deporte”, recuerda. Su hermano la impulsó a continuar su sueño de ser futbolista. En su casa, sus padres eran indiferentes al deporte rey, a excepción de su hermano que la animaba a practicarlo y convertirse en profesional.
En su adolescencia se aventuró a luchar por sus aspiraciones y tuvo la particularidad de integrar un club masculino. Leones del Norte, en Ambuquí (Imbabura), la recibió para que jugara en campeonatos no oficiales y entrenara con el equipo. El punto de quiebre en su vida y el salto al profesionalismo llegó en 2019, gracias a la creación de la Superliga Femenina. Universidad Católica fue su primer equipo y en él experimentó lo que era estar en cancha contra otras rivales mujeres y jugando como delantera.

Con las ‘camarattas’ realizó una campaña aceptable en lo personal, pero distante de lo esperado en lo colectivo. El ‘trencito azul’ quedó en el penúltimo lugar del grupo B y antepenúltimo en la clasificación general. Tan solo ganaron 3 encuentros en 20 partidos. Ñañas FC, vicecampeón de la Superliga Femenina 2019, vio en Jessy un potencial a explotar. La esmeraldeña fue la goleadara de Universidad Católica y una de sus jugadoras más destacadas.
¿Y cómo le fue? Caicedo disputó esta temporada como lateral izquierda y fue elegida como la mejor jugadora de la Superliga Femenina 2020. “Cuando llegué a Ñañas el profe (Francisco Ramírez) me convenció de que tenía físico y porte para ser defensa central. Así trabajamos durante casi tres meses”, cuenta la zaguera de Ñañas.
Esta temporada, Caicedo también llamó la atención. La defensa central anotó el gol más rápido de la historia de la Superliga Femenina. El cuatro de julio, la esmeraldeña de 22 años abrió el marcador a los 12 segundos en el triunfo de Ñañas por 2-1 ante Liga de Quito. El récord era de Carina Caicedo. La esmeraldeña inauguró el marcador a los 23 segundos en el triunfo de El Nacional por 1-4 contra Deportivo Cuenca, en la ida de los playoffs 2020.
Este año se ha desempeñado como zaguera central por el costado zurdo. La deuda pendiente de Caicedo es levantar el trofeo del certamen local y disputar la Copa Libertadores. El Club Ñañas jugará, por tercera vez consecutiva, la final de la Superliga. En esta ocasión, se enfrentarán de nuevo al Deportivo Cuenca.

