Ángel Mena comandó y lideró el gigantesco triunfo de Ecuador en Chile

Hizo falta frente a Venezuela. Se lo critica, pero cuando no está en el gramado, el equipo pierde el norte. Sí, porque Ángel Mena es la brújula del plantel de Gustavo Alfaro, cargado de talento y juventud. Como buen zurdo, su precisión es su arma mortal. Pero también sus enganches, sus fintas, sus pases filtrados y su visión de campo.

Comandó el ataque del gol de Pervis Estupiñán. Al fiel estilo de ‘Menadona’, como lo apodan en México por su exitoso rendimiento, creó la jugada de ataque desde el costado derecho, siempre buscando el perfil contrario para meterse al centro con su pierna hábil. Sprint corto, freno, sprint corto, freno.

Hasta que arrancó y dejó en el camino a Eugenio Mena. Enganchó y levantó un centro con la diestra para que, luego de un rebote, Estupiñán saque un furibundo remate para adelantar a Ecuador. Mena se agigantó luego del tanto. Buscó incansablemente la pelota e inventó sociedades con los más jóvenes del plantel de Alfaro.

Es un jugador exquisito. Completó el 85% de sus pases, aportó con cinco centro al área, tuvo un 100% de acierto en sus regates y estuvo cerca de marcar el segundo tanto tras perderse un mano a mano. Nos deleitó, además, con un par de jugadas donde dejó en el camino a varios rivales chilenos.

Terminó exhausto. El entrenador Alfaro decidió sacarlo de la cancha a los 87 minutos en reemplazo de Ayrton Preciado. Fue, quizá, uno de los mejores encuentros de Mena en sus ya 39 compromisos con la casaca de Ecuador. Sobre el final no podía faltar el interminable abrazo con el técnico argentino, quien elevó el nivel y confianza del jugador del León de México.