El rendimiento de los goleros es como el vino: entre más viejos, mejor. La lógica es simple. El puesto del arquero no requiere grandes despliegues físicos, cambios de velocidad o distanciarse tramos largos. Eso sí, en el listado de requisitos es imprescindible la concentración, nervios de acero, agilidad y templanza. La siguiente acción luego de un error suyo es recoger el balón en sus mallas.
El mejor ejemplo fue el de José Francisco Cevallos: en el cierre de su carrera levantó la Copa Libertadores, siendo el protagonista principal de la hazaña de los albos. Ahora el turno le corresponde a Hernán Galíndez, golero de la Universidad Católica que se ganó un puesto en las convocatorias de la selección ecuatoriana.
Paciencia. Esta es la cualidad que mejor describe al guardameta de 34 años. Se cumplieron 10 años el club argentino Rosario Central lo desvinculó. El ‘Gordo’ no tenía casi opciones de atajar ni de permanecer en esa institución. Un año antes ya lo habían cedido a Quilmes para darle los minutos que no tendría con los ‘canallas’.
Otra experiencia fue cuando recibió la nacionalidad ecuatoriana. El golero llegó a Ecuador en 2012 y recién en 2019 fue decretado como ecuatoriano. Todo se lo ganó a pulso, con trabajo y poco a poco se convirtió en un referente. Pero no solo un referente futbolístico, si no un líder de fiar, un guía, un ejemplo.
La espera terminó. Su rendimiento despertó el interés de equipos grandes. El directivo de Liga Deportiva Universitaria de Quito, Esteban Paz, reconoció que hubo un acercamiento con Galíndez para ficharlo la próxima temporada. Adrián Gabbarini, considerado el arquero titular del cuadro albo, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior y no jugará hasta agosto 2022. Además, el otro guardameta José Cárdenas terminará su contrato en diciembre.
Alexander Domínguez también estuvo entre los candidatos, pero las cifras son inalcanzables, en primera instancia. Cabe anotar que su contrato con Cerro Largo de Uruguay termina en diciembre. Con Galíndez, las negociaciones no serán sencillas. Él y su representante, Luis Miguel Escalada, piden un contrato por tres temporadas con los albos.
“Es verdad que me habló el profe. Yo entiendo que tengo que tener el mejor año para tener una opción de ir al mundial porque ese es mi sueño. Liga es uno de los más grandes del país y a cualquiera le gustaría jugar ahí. Yo trato de mantener mi nivel y mi representante maneja el tema contractual”, señaló Galíndez.
Su curriculum es envidiable. Titular inamovible en Serie A desde 2013, luego de salir campeón en la B con la Católica. 332 partidos defendiendo el arco de la ‘Chatoleí’. Este año, Galíndez registra 61 atajadas, 66% de efectividad en sus pases y 26 goles en contra en 26 partidos jugados. Además, cumplió varios sueños: atajó en Copa Libertadores y en la selección ecuatoriana.
Incluso, lució la cinta de capitán en los últimos ocho minutos del último amistoso de la tricolor frente a México en Estados Unidos. Eso busca Liga. Más allá de los números, los albos quieren fichar a Galíndez por su personalidad, su empuje, compañerismo y liderazgo. Ya quedó demostrado que las camisetas y los guantes, tampoco le pesan en la adversidad. Ya enfrentó a Messi y le sacó un empate a Brasil.

