El argentino Richard Schunke tiene claro cuál es ese concepto de que la fe mueve montañas. Lo vive a diario y lo pone en práctica. Es cristiano por convicción desde hace 12 años. Encontró paz en la Palabra de Dios y la asume como una filosofía de vida. Aunque se equivoca y mete pierna dura en algunas jugadas, es una de las personas que da tranquilidad y espiritualidad a sus compañeros, aunque sean de otras religiones.
El argentino es activo. Lleva su biblia en su teléfono o físicamente a cada concentración y antes de dormir lee algún Evangelio o Salmo. En el camerino es callado. Interactúa poco con sus compañeros o ante la prensa, pero cuando está en cancha es de los que más se comunica. Es un pilar fundamental en el esquema defensivo de Independiente del Valle y uno de los líderes del equipo que comanda el DT Renato Paiva.
En el Cuenca también era de los más reservados. Uno de los pocos amigos que tuvo fue Michael Hoyos. Por su formación cristiana prefería salir a comer, a jugar bolos, pero no le gustaba bailar como a la mayoría de sus compañeros. Es integrante activo del grupo Deportistas de Fe. Incluso da charlas y escucha a sus colegas futbolistas que imparten charlas sobre la Palabra de Dios.
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La religión siempre fue parte clave de su vida. Desde los 17 años que se hizo cristiano cambiaron sus gustos musicales. Entre las melodías que escucha con frecuencia están las canciones de Álex Zurdo y del colombiano Álex Campos.
“Tenía una gran relación con el preparador de arqueros Fernando Regules. Nos decía que es su pastor y se reunían siempre para conversar y compartir actividades”, cuenta Galo Cárdenas, directivo azuayo.
Desde el 2017 se fue forjando un estatus en el club. Ya fue campeón de la Copa Sudamericana y ahora sueña con levantar un nuevo trofeo. Eso sí, todo con esfuerzo y sobre todo paciencia.
Una costumbre que se fue generando desde que vive en Sangolquí es hablar con sus familiares. Ellos le han dado luces de cómo actuar, de cómo comportarse en la cancha.
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Le ha ido tan bien, que ya se nacionalizó como ecuatoriano. Para él es un reconocimiento más que un documento que lo habilita para no ocupar plaza de extranjero. Cómo gratitud quiere devolver a su club toda esa gracia. Ser campeón nacional es una de las promesas que se hizo y que quiere cumplir para celebrar con su esposa.

