Di Stéfano, el eterno utilero de Argentina. Detrás de un equipo exitoso, hay personajes protagonistas y secundarios. En primera plana están los jugadores, cuerpo técnicos y dirigencia. Pero detrás de cámaras también hay figuras que hacen que un plantel se encamine por la vía correcta.
En la ‘Scaloneta’, equipo que disputará la semifinal de la Copa del Mundo, hay una historia conmovedora en el camerino. Una historia que pocos la conocen. Se trata del gran Mario Di Stéfano, mejor conocido como ‘Marito’, quien es el histórico utilero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Di Stéfano, el eterno utilero de Argentina
Marito tiene la tarea dura en el plantel de Lionel Scaloni. Es el encargado de preparar todo el vestuario para la selección de Argentina antes de cada competencia o de los cotejos amistosos. Es considerada una persona muy cercana a los jugadores. Él, además, es el responsable de entregar otra camiseta a cada futbolista cuando les solicitan cambiar de casaca.
Lleva 25 años trabajando para la AFA: nueve en categorías formativas y 16 en el primer equipo. Suele ser la persona a la que le cuentan todo y eso ha hecho que se gane la confianza de todos los futbolistas.
“El utilero es el cura. Vienen a un confesionario. En 2012 me ofrecieron un montón de plata para que cuente cosas. Ni loco hablo. En 1997 José Pékerman nos dijo que cuidemos la confidencialidad porque ‘hay cosas que los jugadores les van a contar a ustedes que no las saben ni el padre’”, señaló en una entrevista con el programa Cómo te va de D Sports Radio.
Marito recuerda con exactitud cuando conoció a Lionel Messi. Fue un 16 de junio de 2004. “Cuando llegó era un pibe re introvertido. No hablaba, se tocaba la nariz. Le decía que viniera a tomar mate. Cuando al jugador le pasa algo, al primer lugar al que va es a la utilería”, reveló.
Además, admitió que el entrenador más complicado con el que le tocó trabajar fue con Marcelo Bielsa, entrenador del ciclo 1998-2002. Marito tiene una hernia que está a punto de explotar, pero ha decidido no operarse para seguir trabajando para la selección.
Está cerca de cumplir 63 años y se confiesa que se ‘desvive’ por la albiceleste. “El predio de AFA es mi segunda casa. Amo la Selección. Yo no me quiero jubilar. Hasta que me dé el cuerpo le voy a meter. Si llego al 2030 con 70, lo voy a hacer. Llevo el agua, que no me paguen, pero quiero estar”, finalizó.

