Ricardo Adé solo sabe de vueltas olímpicas en el fútbol ecuatoriano. A sus 33 años vive un momento cumbre en su carrera con LDU.
En su tercer año en el fútbol ecuatoriano, el espigado jugador ya logró tres coronas: en 2022 fue campeón nacional con Aucas; ahora, con Liga fue campeón de la Copa Sudamericana y monarca del torneo nacional.
Adé se volvió un bastión del bloque defensivo en el esquema de Luis Zubeldía. Su estatura, 1,80 metros, lo han afianzado como un líder en el juego aéreo.
La vida del jugador en Ecuador ahora es más llevadera con el español. Tres años entre Ambato y Quito le han permitido mejorar su lenguaje con palabras más criollas y lograr más fluidez.
Renato Salas, actual entrenador de Mushuc Runa, fue uno de los primeros amigos que tuvo el jugador en el país. Fue uno de los que le ha felicitado al jugador por su rendimiento en la Sudamericana. Ha tenido una participación impecable y ha sido clave en el buen año. «Es un jugador que sabe el concepto de batallar en la adversidad», dice Salas.

Ricardo Adé solo sabe de vueltas olímpicas en el fútbol ecuatoriano
A Adé es frecuente verle conversando, por ejemplo, con el golero Alexander Domínguez. ‘Dida’ es muy abierto para bromear. Adé siempre cuenta como anécdota que en sus inicios también fue guardameta. Un entrenador de su adolescencia y los consejos de su padre fueron claves para que decidiera colgar los guantes y jugar un poco más adelante como zaguero central.
Está emocionado porque al igual que el año pasado, cuando dio la vuelta olímpica con la camiseta del Aucas, espera contar con su familia si LDU logra la clasificación a la final. Su mamá y su hija viven en Estados Unidos. Con ellas habla todos los días de manera virtual y son una fuente de inspiración.

