El marchista ecuatoriano Daniel Pintado se sintió desilusionado cuando llegó la pandemia y los Juegos Olímpicos tuvieron que posponerse un año. Luego de tanta espera, el marchista especializado en los 20 km correrá por una presea y por la gloria.
Pintado tiene un palmarés envidiable para cualquier deportista. Ha sido campeón nacional, sudamericano y panamericano, quinto puesto en el Campeonato Mundial de Marcha de Taicang, China en 2018 y compitió en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en Brasil en 2016.
Ser padre lo ha hecho enfrentar la vida de una manera diferente. Su vida deportiva comenzó a despuntar en el 2007 cuando los entrenadores veían potencial en él para llegar lejos en la caminata atlética, como también se le conoce a esta disciplina. Su gran motivación es ver crecer a su hijo Daniel Nicolás. Ser padre lo ha hecho enfrentar la vida de una manera diferente.
“Mi hijo llegó en un momento muy difícil de mi vida y se convirtió en mi más grande anhelo para seguir adelante. Cada vez que puedo lo llevo a las competencias y cada vez que lo veo animarme, me lleno de fuerza para llegar en la primera posición”, manifestó el andarín azuayo antes de viajar al país asiático.

Pintado también es un romántico. Antes de que viajara a Bolivia para competir en los Juegos Suramericanos de 2018, mientras armaba su maleta, su esposa Karen Palaguachi le pidió un obsequio de cumpleaños especial: que le regalara una medalla de oro y le advirtió que ese superaría a cualquier presente material que tuviera en mente darle.
No era nada descabellado y cumplió con su promesa. Pintado se colgó la medalla de oro en los 20 kilómetros marcha en Cochabamba, con un registro de 1 hora, 24 minutos, 56 segundos. Pero la presea dorada no fue todo. Antes de cruzar la meta, uno de los asistentes de la Federación Ecuatoriana de Atletismo le pasó una bandera tricolor. Primero se la amarró en el cuello en forma de capa de superhéroe y una vez confirmado el triunfo la abrió y dejó ver una frase simple, pero cargada de mucho sentimentalismo: “Feliz cumple Karen”, estaba escrito en la parte superior con marcador azul. A los costados estaban dibujados dos corazones y, junto al escudo, los nombres de sus hijos, Nico y Daniel.
Antes de la competencia, los dos le mandaron un video por WhatsApp que lo motivó y lo llenó de fortaleza. Este es un ritual que siempre repiten antes de una prueba. Sus hijos son su motor.
Pintado es un seguidor incondicional del Deportivo Cuenca, como el lo manifiesta es “el equipo que llevo en mi corazón, no pierdo la esperanza de ver nuevamente al ´Cuenquita´ ser campeón del fútbol ecuatoriano”. Daniel en sus inicios en la actividad deportiva pasó por el fútbol, pero se decidió a entrenar el atletismo ya que encontró mejores condiciones en esta disciplina para avanzar.
A la par de sus entrenamientos, el atleta piensa que el deporte se debe complementar con una carrera profesional, por tal razón en noviembre del año pasado se graduó de tecnólogo en Mercadeo y Comercio Electrónico. Su titulación la enfocó en marketing deportivo.
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Además de marchar, una de las cosas que más disfruta es visitar a su madre y cocinar con sus amigos. “Son momentos de calidad que es bueno aprovechar junto a las personas que más quiero”, enfatiza.
Pintado fue el más destacado del equipo tricolor, al culminar la prueba en el puesto 12 con un tiempo de 1h22:54. El marchista italiano Massimo Stano fue el vencedor de esta prueba, al cruzar la meta con un tiempo de 1h21:05. Stano superó a los japoneses Koki Ikeda y Toshikasu Yamanishi, quienes se quedaron con las medallas de plata y bronce respectivamente.

