Director deportivo, la nueva figura de los equipos. Pero, ¿qué hacen en los clubes?

El fichaje del ecuatoriano Luis Roggiero a la Universidad de Chile llamó la atención a nivel nacional. Simple, se trataba del primer traspaso de un dirigente tricolor al balompié internacional. Ahora, podemos jactarnos de que también podemos vender dirigentes. Sin embargo, no se trata de un dirigente cualquiera, sino del tan afanado director deportivo.

Con el pasar del tiempo, este tipo de fichajes ya no llamarán la atención. El fútbol sudamericano, bajo la influencia del balompié europeo y norteamericano, están adaptando nuevos modelos y estructuras dentro de los equipos. Y en esta remodelación, el director deportivo es una pieza clave en los clubes.

Nicolás Burdisso en Boca Juniors, Diego Milito en Racing, Enzo Francescoli en River Plate, Leandro Romagnoli en San Lorenzo o Francis Cagigao en la selección chilena fueron de los primeros nombres que empezaron a retumbar en el continente. Sin embargo, Independiente del Valle ya contaba con esa figura desde hace algunos años, a cargo de Roggiero.

Pero, ¿qué hace un director deportivo?

Partamos de la base de que poco a poco se han ido especializando los diferentes perfiles laborales que existen en el fútbol y el director deportivo se ha convertido en una pieza fundamental. Su trabajo debe ir en línea con las necesidades y preferencias del director técnico y el presidente. Aunque también tendrá relación directa con el responsable de las formativas, analistas, médicos, etc.

Se encarga de dirigir la faceta deportiva del equipo, y será el responsable final de las decisiones que se tomen en términos de fichajes, tanto de los jugadores nuevos que llegan como de los que se van. Recibe la información del secretario técnico y ojeadores, para analizar los rendimientos de cada jugador y cómo se puede optimizar su rendimiento en el contexto del propio equipo.

¿Cuál fue la fórmula exitosa de Roggiero? Potenciar mucho las divisiones inferiores para que generen jugadores capaces de aportarle al primer equipo, y elegir con mucha dedicación a jugadores puntuales desde el medio local y el extranjero, sin desembolsar grandes sumas de dinero. Pero ojo, esta es solo una de las tantas recetas que se pueden aplicar.

Influencia extranjera

En Europa, este cargo tiene un peso preponderante. Mucho tiene que ver que allí que, en su mayoría, los clubes forman parte del conglomerado de empresas que maneja un patrón que puede ser un jeque árabe o un empresario millonario. Personas exitosas, pero que poco entienden de la lógica futbolera y que necesitan gerentes que se encarguen de administrar en forma eficiente la unidad de negocios.

En el Viejo Continente son profesionales que pasan de club a club empujados por los éxitos o fracasos deportivos. Es el caso de Peter Kenyon, exdirector de Manchester United durante los gloriosos 90s con Alex Ferguson como DT y más tarde partícipe de la reconstrucción del Chelsea del magnate ruso Roman Abramovich.

En Ecuador, esta figura también está tomando peso. Aparte de Independiente del Valle, varios clubes ya cuentan con directores deportivos a cargo de armar un proyecto que sea rentable y sostenible en el tiempo. En el caso de Emelec está Marcos Mondaini, Luis Fernando Saritama en Deportivo Cuenca o el caso de Gabriel Wainer en la Selección. Roberto Arroyo, antiguo coordinador de formativas en IDV, es el remplazo de Roggiero.