El Clásico del Astillero y los “camisetazos” de los últimos años: ¿traición o trabajo?

El fútbol está marcado por momentos: un gol, un título, una marca, un récord. Pero no todo puede ser positivo, también está un descenso, una maña, una gresca o un ‘camisetazo’. A lo largo de la historia del balompié, hemos sido testigos de grandes cambios de vereda entre rivales clásicos, como Boca y River, Real Madrid y Barcelona, Inter y Milán. Ecuador no es ajeno a dicha realidad.

Ver cómo uno de tus ídolos se cambia de equipo duele más que una goleada en contra o que una mala campaña. El fútbol es una profesión y los jugadores están, sin duda, en su derecho de escoger lo que mejor convenga a sus intereses. Hay quienes defienden que el deporte es una profesión distinta porque está involucrada la variable ‘pasión’, que es la que une a unos con otros por el sentimiento de un equipo. El futbolista que en el buen desempeño de su profesión, atrapa lo que se da en llamar la “idolatrí­a” de su hinchada, se convierte en referente de la divisa, en un sí­mbolo de la misma.

Si aterrizamos el caso a Ecuador, hay momentos imborrables dentro de nuestra historia. El ‘Clásico del Astillero’ es el ‘derbi’ más importante del país. En los 61 años que se ha disputado el torneo local, han habido transferencias que quedaron marcadas:

Marcelo Morales (foto superior) jugó de 1993 a 1994 en Emelec, donde fue bicampeón del fútbol ecuatoriano. Después en 1995 fue para Barcelona, donde quedó campeón de Ecuador en dos ocasiones y subcampeón de América con los amarillos. De los pocos casos de jugadores que han triunfado ampliamente en los dos grandes del astillero. Otros casos por mencionar son los de Ariel Graziani, Lupo Quiñónez, Luis Capurro, Iván Hurtado, Iván Kaviedes (foto inferior).

Entonces, ¿por qué nos alarmamos tanto con los ‘camisetazos’ actuales, si siempre hubo este tipo de cambios? En los ejemplos antes mencionados, los jugadores triunfaron en ambos equipos. Ahora, los futbolistas pasan sin pena ni gloria para cambiarse de vereda y besar ambos escudos como si no pasara nada.

Billy Arce (foto inferior)  hizo historia en el fútbol ecuatoriano en 2019. Es, hasta la fecha, el único jugador en la historia que en un mismo año jugó para Emelec y para Barcelona. Con los azules jugó seis partidos y con los amarillos disputó ocho. Además, su rol fuera de la cancha tomó más protagonismo por distintos casos de indisciplina.

Otro caso es el de Gabriel Cortez. El mediocampista ofensivo recaló en Emelec el mismo año tras su fracaso por el balompié mexicano. El ‘Loco’ apenas jugó 15 partidos con el ‘Bombillo’ y migró al fútbol brasileño. Ahora, es nuevo fichaje de Barcelona. ¿En qué coinciden ambos? que los dos han pasado por desapercibido y ya casi nadie se acuerda dónde jugaron.

Los ‘camisetazos’ han existido, existen y existirán. La única diferencia de lo que sucedía antes es la reputación que generaba cada uno. Hay hinchas ‘Toreros’ que no perdonan el traspaso del golero Carlos Luis Morales (+) a Emelec. El negocio, el interés institucional y las oportunidades de trabajo opacan la pasión y sentimiento de lo que tanto se habla.

En la actualidad ya es normal ver este tipo de traspasos y, por mencionar otros ejemplos, están el de Osbaldo Lastra (de EME a BSC), Ayrton Morales (de BSC a EME) o incluso fichajes que no se han concretado, como el caso de Fernando Gaibor (foto superior), quien marcó una época con Emelec y estuvo cerca de fichar con Barcelona.