Los jugadores del estilo de Andrés Chicaiza están en peligro de extinción, sobre todo, en Latinoamérica. No por nada, Juan Román Riquelme es considerado el último ’10’. El futbolista otavaleño es un diez neto: poca movilidad y despliegue físico, pero excesiva agilidad mental y de las piernas con el esférico.
La velocidad, las transiciones y los alargues no son su fuerte. Chicaiza goza de otras cualidades que escasean en el fútbol ecuatoriano. La técnica y el dominio abunda en el jugador de 29 años, además de su visión de campo, su habilidad de filtrar pases y su experticia en los remates de media distancia.
En la décima jornada de la LigaPro, Chicaiza sorprendió en el Alejandro Serrano Aguilar: eludió un par de rivales y, desde el filo del área, mandó el esférico a la esquina superior del golero del 9 de Octubre, quien apenas giró el cuello para ver cómo la pelota ingresaba en su arco. Sorprendió porque hace rato que no marcaba un gol de estas características.
El principal inconveniente de Chicaiza ha sido su irregularidad. En 2018, el volante ofensivo fue elegido en el 11 Ideal del Campeonato Ecuatoriano, temporada en la que marcó 15 goles con la camiseta del Delfín y despertó el interés de los equipos más grandes del país. El atacante fue el fichaje estrella de LDU a un coste 1,2 millones de dólares, club al que defendió en las divisiones formativas.
Su juego y talento enamoró a los dirigentes, pero no alcanzó para convencer a un obstinado Pablo Repetto, DT que explotaba las cualidades físicas de sus jugadores. Chicaiza nunca calzó en el esquema de los albos y, casi que por obligación, ingresaba en los segundos tiempos a sumar un poco de minutos. De los 26 cotejos que jugó en la LigaPro, 19 fueron cuando entró desde el banco de suplentes.
Chicaiza se cansó. Tuvo un fatal cierre de temporada (se fue expulsado en la final) y buscó nuevos rumbos. El imbabureño fue cedido a la Universidad Católica. Santiago Escobar, DT de la ‘Chatoleí’, dio el ok para su llegada. Sin embargo, esa confianza se fue diluyendo con el pasar de los meses.
El ‘Mago’ volvió a quedar relegado del once inicial: de los 20 partidos que disputó con la Universidad Católica, apenas seis fueron como titular. El final fue de película de terror. Chicaiza terminó peleado con el cuerpo técnico luego de sus declaraciones por un supuesto acuerdo para empatar con Barcelona SC en la última fecha. Quedó fuera.
El Deportivo Cuenca le abrió las puertas al 10. Chicaiza se ganó a pulso y trabajo la titularidad en un equipo que ha coqueteado con el descenso más que con la zona de clasificación a un torneo internacional. La salida de Guillermo Duró y la llegada de Guillermo Sanguinetti no alteró su regularidad.
De los 24 partidos jugados, 22 han sido como titular. Lleva cuatro goles y siete asistencias. Es el jugador que más faltas ha provocado en su equipo (54), ha generado 65 oportunidades de gol, lleva 32 regates exitosos, tiene un 78% de efectividad en sus pases y ha sacado 37 remates. ¿Es el mismo Andrés Chicaiza de 2018? No. Pero de que vemos un Andrés Chicaiza determinante, comprometido y regular, no queda la menor duda.

