El Barça afronta la mayor crisis económica de su historia. Nada volverá a ser como antes en los dos próximos años. Vivía en la gloria y está cayendo al infierno. El Covid-19 ha alejado a los aficionados de los estadios y ha roto la fidelidad con los socios pero en el club azulgrana la cuestión va más allá e incluso no se ha resuelto el caso Messi.
El impacto negativo de la salida de su máximo emblema, Lionel Messi, hacia el París Saint Germain (PSG) en el último mercado de pases europeo le puede generar al Fútbol Club Barcelona un impacto negativo de 160 millones de dólares entre la caída de los sponsors, de la venta de abonos anuales al Camp Nou o de camisetas.
La afición pide a sus dirigentes explicaciones por preparar una oferta por el jugador del Leizpig y la selección española Daniel Olmo por 75 millones, casi el doble de lo que iba a cobrar el argentino si se le renovaba el contrato.

Con la salida de Messi, el FC Barcelona perdería hasta el 11 por ciento de la marca que se estima hoy en un valor de 1484 millones de dólares, ubicándose aún como la segunda entre todos los equipos de fútbol del mundo y apenas por detrás del Real Madrid (1495 millones), aunque en cualquier momento podría caer detrás del Manchester United, hoy tercero con una valoración de 1324 millones.
Apenas por el rubro de los ingresos comerciales, el Barcelona sufriría una pérdida de 90 millones, otros 20 millones serían por la pérdida de ventas en los días de partido (rubro conocido como Matchday) y otros 50 millones, en ventas de camisetas, de las que un 80 por ciento correspondían al argentino, y ya el club las tuvo que retirar del mercado, así como quitó su gigantografía del estadio.
Por otra parte, se calcula una caída de 40 millones por abonos de plateas para ver al equipo en el estadio porque 26.238 socios se retiraron esta temporada (incluso antes de que se produjera la salida de Messi del club), por lo que de un total anterior de 83.500 se pasará a otro mucho más reducido de 57.262, lo que ya se vio reflejado en los primeros partidos de la temporada en condición de local.
Si la venta de camisetas va en picada, peor situación es la que tendrá el Barcelona a partir de la temporada 2022/23 porque la empresa japonesa Rakuten, auspiciante principal de la indumentaria y que aporta 30 millones en 2021/22 y que ya dejó 250 millones en las arcas del club en los últimos cinco años (por la pandemia y por Messi disminuyó desde los 55 millones de años anteriores), anunció que se retirará el 30 de junio próximo.

La situación económica del Barcelona es tan dura que hace unas semanas (Messi aún permanecía en el club) la agencia de calificación “Fitch” le dio un triple B negativo, cuando intenta refinanciar su deuda de 525 millones de euros bajo la tutela de la banca Goldman Sachs. Según los asesores, esa calificación no cambiará en el corto plazo.
Por lo pronto, el Barcelona ya cambió de director comercial por tercera vez en 2021. Si antes estuvo en manos de Cinto Ajram y luego de Xavier Asensi –que se fue con David Beckham al Inter de Miami- Jordi Camps renunció en julio pasado por “diferencias en la hoja de ruta”.
La deuda total del FC Barcelona es de 1350 millones de euros y en ese monto se incluyen los 52 que debe pagarle al propio Messi como parte del salario diferido que el jugador dejó de ganar durante la pandemia para aliviar la situación económica del club. El Barcelona tiene previsto efectuar pagos correspondientes a esta deuda entre lo que queda de 2021 y 2022, aunque está negociando los plazos con los abogados del argentino.


