La imagen sigue intacta. Esa fotografía quedó plasmada en la retina de los ecuatorianos. Fue una mezcla de dolor y alegría. Un 15 de julio de 2017 la imagen de Glenda Morejón dio la vuelta al mundo. La imbabureña alcanzó la medalla de oro en el Mundial Sub 18 de Atletismo que se desarrolló en Nairobi, Kenia, liderando la prueba de 5km marcha con un tiempo de 22 minutos, 32 segundos y 30 centésimas (22:32.30).
Pero la imagen que circuló no fue la de su sonrisa con la presea dorada. La proeza de la joven atleta tricolor sacudió la conciencia del Ecuador entero. En una carrera épica que se definió en los últimos diez metros, Glenda, plena de coraje, derrotó a dos atletas que contaban con toda una fortuna invertida en ellas para lograr el podio.
Salvo su familia y su entrenador, el guayaquileño Giovanni Delgado, nadie conocía a la hoy admirada atleta ni de su viaje a la gloria deportiva. La sorpresa fue mayúscula. ¿Quién es esta chiquilla de 17 años que acaba de bañarse de oro? Ni siquiera en el Ministerio del Deporte no sabían de ella. La Federación Ecuatoriana de Atletismo también ignoraba que en Ibarra, en una escuela llamada Tarquino Jaramillo, se había gestado una campeona mundial juvenil.

Morejón recibía la 60 dólares mensuales por parte de la Federación Deportiva de Imbabura. Hasta que llegaron las revelaciones insólitas, propias de una novela. Morejón usaba para entrenar unos zapatos raídos y con huecos en la planta. Esa fue la imagen viral. Se hidrataba con agua de la llave y como energizante usaba agua de panela.
La deportista tricolor proviene de una familia de escasos recursos económicos. Pese a sus éxitos sudamericanos en las categorías menores, aún no contaba con ninguna beca económica de las entidades deportivas del país. Su padre no tenía trabajo y su madre vende frutas en el mercado.
“Los zapatos rotos me los quisieron comprar. Pensé que les habría interesado los zapatos con los que ganó la medalla, pero no, querían los rotos de entrenamientos. Los dos pares están guardados”, recuerda Morejón. Ahora hay más calma. Las autoridades y la empresa privada de a poco empezaron a asomar.
Ahora tiene muchos zapatos nuevos. La empresa Football Factory, que ahora la representa, le proporciona el calzado deportivo que necesita para sus entrenamientos y competencias.
Morejón tenía siete años cuando quiso imitar a su papá. Era aficionado al atletismo y competía en las carreras pedestres. Empezó a entrenarse con Giovan Delgado en la escuela Tarquino Jaramillo, en Ibarra. Al cumplir 13 años, la propuesta de su entrenador fue que dejara las pruebas de pista y que ingresara a la marcha atlética, una modalidad diferente y exigente por compleja la sincronía de movimientos que demanda.

En su hoja de vida no alcanza para poner todo su palmarés: ha sido tres veces campeona sudamericana, posee las marcas nacionales de los 5 km marcha en tres categorías, tiene los récords sudamericanos, tiene un título panamericano, campeona mundial sub 18 y récord mundial sub 20.
En 2020, el año de la pandemia, tras el confinamiento, realizaron entrenamientos y competencias en República Checa y Portugal para recuperar la forma física. Este 2021 ya compitió en Ecuador y España donde se realizaron las evaluaciones técnicas y se analizaron proyecciones, pues hoy ocupa el cuarto lugar en el ranking mundial. Su próxima caminata será en Tokio, donde espera lograr el sueño olímpico, el viernes 6 de agosto, en el Parque Sapporo Odori, a las 02:30 (hora de Ecuador).

