‘¿Qué quieres ser cuando salgas de aquí’?’, le preguntó Hernán Galíndez a un menor de un Centro de Adolescentes infractores de Quito. “Yo quiero ser ejemplo”, le contestó el joven al nuevo arquero de la Universidad de Chile. ‘¿Cómo que ejemplo?’, le preguntó, sorprendido, el futbolista. “Quiero ser ejemplo de mis hermanos. Que no repitan mis errores. Cuando salga, quiero ser una persona de provecho”.

Galíndez no olvida aquel encuentro con aquellos jóvenes. Durante los nueve años que vivió y jugó en Ecuador siempre se mostró como una persona solidaria, comprometido con los más necesitados. Pero, el encuentro con los jóvenes infractores lo marcó. Por ello, cuando se retire del fútbol tiene claro qué quiere hacer: formar un Centro de preparación de arqueros. Que el deporte sirva para que los jóvenes puedan alejarse de las calles. Que sean agentes de cambio y que encuentren nuevas oportunidades.
El arquero de 34 años vive uno de los momentos más dulces de su carrera. Sembró por largo tiempo y empezó a cosechar. Llegó en el 2021 a la Selección ecuatoriana y este año se fue al gigante equipo araucano. Pero, su historia también conoce de sacrificios: en el 2010 vivía en su natal Argentina y jugaba en Rosario Central. El equipo descendió y recibió amenazas de muerte. En el 2011 quedó desvinculado del equipo y ahí surgió la posibilidad de ir a la Serie B del fútbol ecuatoriano. A un equipo llamado Universidad Católica. Un club en el que hizo historia y en el que jugó 35 841 minutos, en 397 partidos jugados. Ascendió con el club a la A, se convirtió en capitán y referente; jugó la Copa Sudamericana y la Copa Libertadores. Pero su incidencia no solo estuvo en la cancha.
“Aún se nos hace difícil ir al camerino y ver que Hernán ya no estará con nosotros”, cuenta Facundo Martínez, argentino-ecuatoriano como Galíndez y uno de sus mejores amigos en Católica. Ambos se hicieron amigos desde los primeros días. ‘Facu’ le abrió su casa para que Hernán se quedase hasta conseguir departamento. No solo compartieron casa, camerino y viajes en bus hasta el complejo de La Armenia, en el oriente de Quito. También se movilizaron en favor de los más necesitados.
El nuevo golero de la ‘U’ chilena, por ejemplo, apadrinó en el 2017 al también golero Kevin Burbano, en sus estudios secundarios. Una Fundación llamada Fútbol-Estudio, le presentó un proyecto que buscaba que los futbolistas juveniles continúen con sus estudios. La idea era que un jugador del equipo mayor contribuyese con recursos para comprar los útiles escolares de los jóvenes. Galíndez ayudó en la educación de Burbano y Martínez en la de José Cifuentes. Continuamente, los experimentados futbolistas monitoreaban a sus ahijados: veían sus libretas de calificaciones y estaban pendientes de sus situaciones personales. Cuatro años después, el 5 de septiembre del 2021, Galíndez y Cifuentes fueron titulares ante Chile, por eliminatorias, en Quito.
Hernán Galíndez junto a Kevin Burbano. A su lado, José Cifuentes y Facundo Martínez.
Foto:Diario El Comercio
El golero, de 34 años, tiene un hermano mellizo -Gonzalo o Gon, como le dicen en casa-. Gonzalo es fanático a tiempo completo de su hermano. Inicialmente, el arquero de la ‘U’ chilena era delantero, pero desde pequeño le gustaba lanzarse al piso y se hizo arquero. Tenía contrato con Universidad Católica, pero acordó su salida para afrontar el gran reto de ir al ‘Chuncho’. Allí se reencuentra con uno de sus mentores: Santiago ‘Sachi’ Escobar, quien lo dirigió cuatro años en Católica. En febrero del 2021, Galíndez hizo llorar a su técnico en el camerino del estadio Atahualpa: le leyó una sentida carta, cuando ‘Sachi’ tuvo que hacer una pausa en la dirección técnica de Católica para recuperarse del cáncer de próstata, detectado en la Navidad del 2020 y con el que tuvo que batallar en todo el 2021.
Galíndez es expresivo, locuaz, líder. “Espero dar lo mejor de mí y ser un jugador relevante”, dijo en su presentación en el ‘Romántico Viajero’. Es un fijo en las convocatorias de la Selección ecuatoriana, que está muy cerca del Mundial. Trabajó mucho y ahora abraza el éxito. Y nunca dejó de ser solidario.

