ANÁLISIS: Listo, que no juegue Joao Paredes; ahora, ¿de qué va a vivir?

Joao Paredes no volverá  jugar fútbol profesional. Las puertas de la Serie A se le han cerrado por su condición de salud. El deportista tiene 25 años y sufre de una cardiopatía de arritmia congénita, según los términos médicos. Pudiera tener una muerte súbita en la cancha. O incluso fuera de ella.

Paredes solo sabe jugar fútbol. O es lo que mejor sabe hacer. Apostó desde pequeño por construir sueños de gloria, dejando de lado la educación o el desarrollo de otras aptitudes para ganarse la vida.  Mushuc Runa desistió de contratarlo tras el ruido mediático (y de redes sociales, obviamente) que se desencadenó tras conocerse su valoración médica.  Pero, el hecho no es nuevo: ya en el 2018, el delantero estuvo por firmar por Liga, pero no lo hizo por su problema cardíaco. Desapareció de escena y volvió en el 2020 a jugar con Olmedo. El año pasado actuó 450 minutos en seis partidos con el 9 de Octubre.

¿Cómo siguió jugando pese a que el problema se detectó en el 2018? Paredes contó en el 2021 que nunca dejó de hacerse chequeos y que los médicos le dijeron que el corazón le crecía por efecto de su acción como deportista. El año pasado intentó llegar a Barcelona, pero no se quedó y luego terminó en 9 de Octubre. Esta temporada fue anunciado inicialmente en Aucas, pero luego apareció en Mushuc Runa.

Hay dos cosas en esta danza de equipos: por un lado, el deseo (válido) de Paredes de jugar, pese a su condición. Pero por otro, la falta de una política general, de una norma de parte de LigaPro que inhabilite o prevea una desgracia como la que se produciría si es que el delantero sigue en la actividad.  La LigaPro solo se pronunció después de conocido el caso con el Mushuc Runa. A lo Poncio Pilatos, el organismo rector del fútbol,exhortó a los equipos a no fichar  a jugadores con problemas del corazón. Pero no están establecidas políticas  para frenar este tipo de casos.

 

 

Paredes no jugará en el fútbol profesional. Pero, ahora viene el drama humano. ¿Qué hará el deportista? ¿Cómo podrá llevar el pan a casa?  ¿Hay algún equipo interesado en darle una mano y aprovechar su experiencia como jugador para  volver un scout, por ejemplo? Lastimosamente, los jugadores son simples mercancías para los equipos: solo los usan en sus momentos de gloria, pero luego los desechan cuando se producen casos como estos o cuando dejan de ser útiles para la alta competencia.  ¿Por qué ningún club replica el ejemplo de Independiente, que en el 2010, decidió darle trabajo a su exjugador -Álvaro Carcelén- retirado prematuramente por un problema del corazón.

 

La carrera del jugador es corta. No todos alcanzan a asegurar fortunas. La apuesta por el fútbol los hace que se olviden de desarrollar un plan B, en el caso de que el fútbol los deje. Ojalá las nuevas generaciones miren el ejemplo de Paredes y se preparen académicamente. Y ojalá que Paredes pueda seguir llevando sustento a su hogar. Desde otros ámbitos del fútbol o en otra actividad.