“90.000 minutos, más los tiempos de descuento… ¡Es mucho!”. Estas fueron las palabras de José Mourinho antes del partido del domingo 12 de septiembre con la Roma en donde cumplió los 1000 partidos como director técnico profesional. “Nunca pensé poder alcanzar esa cifra y nunca he contado los partidos. Pero cuando me informaron de que me faltaban solo ocho o nueve, entonces lo anoté y he comenzado a hacer las cuentas”, explicó el técnico portugués de 58 años.
El técnico portugués, que durante su dilatada carrera en los banquillos ha dirigido a Benfica (2000), Leiria (2001-02), Porto (2002-04), Chelsea (2004-07 y 2013-15), Inter (2008-10), Real Madrid (2010-13), Manchester United (2016-18), Tottenham (2019-21) y Roma (2021-actualidad), celebró así sus 1000 partidos oficiales como primer entrenador, en los que ha logrado 638 victorias y 25 títulos, entre los que destacan las dos Champions League conseguidas con Porto (2004) e Inter (2010).
En su palmarés cuenta con dos títulos en la Liga de Campeones (Oporto en 2004, Inter en 2010) y con títulos de campeón de liga en los cuatro campeonatos nacionales en los que ha dirigido. La etapa actual en la Roma supone su regresó al ‘Calcio’ después de salir del Inter, al que condujo en 2010 a un triple histórico de Serie A-Copa de Italia-Liga de Campeones.
Triunfo agónico en el partido 1000
Fue una de las imágenes del fin de semana en el planeta fútbol. José Mourinho corriendo por la banda del Olímpico de Roma para celebrar con sus jugadores el tanto de El Shaarawy en el 91′, que le daba al conjunto ‘giallorossi’ un agónico triunfo (2-1) ante el Sassuolo y el liderato de la Serie A, con un pleno de victorias en las tres primeras jornadas.
Su celebración llevó la historia 17 años atrás, cuando “Mou” entrenaba al Oporto y eliminaba al Manchester United en los octavos de final de la Liga de Campeones gracias a un gol del portugués Francisco José Rodrigues da Costa “Costinha” a falta de cinco minutos para el final.
También en ese caso, “Mou” salió del banquillo y corrió para celebrar un gol que cambiaría su carrera, pues esa campaña acabaría con el histórico triunfo en la Copa de Europa. La de este domingo en el Olímpico fue señal de un Mourinho que va recuperando sensaciones, perfectamente adaptado a un Roma que le considera un ídolo absoluto, quizás precisamente lo que le faltó en su última etapa en el Tottenham.
“Hoy no sentí que tenía 58 años, sino diez, doce o catorce, cuando empiezas a soñar con tener una carrera en el fútbol. Mi carrera fue como la de un niño”, reconoció Mourinho al acabar el partido, en declaraciones facilitadas por el Roma.
“Esta semana mentí, también a mí mismo. Dije a todos que no era un partido especial y traté de convencerme. Sin embargo, lo era. Este partido tenía un número realmente especial para mí. Y sin duda lo recordaré hasta el último día de mi vida. No quería una derrota y me daba muchísimo miedo perder. Mentí a todos y sentí sensaciones increíbles”, dijo el preparador portugués.
Su aterrizaje en la capital italiana supuso una inyección de moral importante para una afición que acumula tres años consecutivos sin ver a su equipo en Liga de Campeones, desde que en 2019 cayera en octavos de final ante el Porto, pocos meses después de haber alcanzado las semifinales por primera vez en su historia.

