Las lecciones que deja el brillo de Lamine Yamal en España.
Yamal tiene 17 años y fue la estrella y revelación del equipo en la Eurocopa.
De su mano y la de otro afrodescendiente, Nico Williams, la ‘Roja’ ganó su cuarto torneo continental.
Pero más allá de lo deportivo, hay un componente político y social con su llegada.
Williams y Yamal pusieron el tema del racismo nuevamente en debate.
Su brillo coincide con un rechazo en Europa a los migrantes y el posicionamiento de la ultra derecha.
En el fútbol entra la política y en la política entra el fútbol.
Pero, los jugadores no solucionan los problemas.
Las lecciones que deja el brillo de Lamine Yamal en España
Yamal es hijo de un marroquí y de madre de Guinea Ecuatorial.
Desde los 12 años fue parte de La Masía, el centro de cracks de Barcelona.
Durante la Eurocopa, en un concierto de Estopa se entonó un nuevo canto:
Lamine Yamal, cada día yo te quiero más
Un canto al ritmo de Djobi Djoba, de los Gypsy Kings.
Sus gambetas desataron un furor entre los hinchas.
Y un debate sobre el papel de los inmigrantes excluidos en sociedades occidentales.
Pero, ¿el fútbol cambia el problema social?
Un adolescente en un mundo de adultos
Es muy gracioso mirar a Yamal y a su amigo Williams divirtiéndose en las concentraciones.
Todo se resolvía con un piedra, papel o tijera.
Desde quién tiene el control del Playstation a quién toma primero agua del termo.
Yamal tuvo que hacer deberes de secundaria durante la Eurocopa.
No hay que olvidar que tiene 17 años.
No es momento de cargarlo con proclamas sociales o de reinvindicación.
Él es un futbolista talentoso, pero sobre todo, un adolescente.
Una personalidad en formación.
Un estudiante de secundaria.
Los temas sociales y los políticos deben resolverse en sus áreas de influencia.

