Los zagueros centrales de Barcelona han sido un dolor de cabeza. El ídolo del Astillero sufre cada año por una deficiencia que se hizo costumbre: la zaga no da garantías. El DT Ariel Holan llegó a mitad de temporada del 2024 y no detectó a tiempo. No reforzó la zona de centrales.
El último jugador que se destacó fue Williams Riveros. Nunca quedó claro el motivo de su salida después de haber sido campeón con el club en el 2020 y de lucirse en la Copa Libertadores de la mano de Fabián Bustos. Solo hubo sospechas de una participación en apuestas, pero nunca se comprobó nada.
En la presidencia de Alfaro Moreno se fichó a Lucas Sosa y a Paco Rodríguez. El nivel de este último fue bastante cuestionado por la hinchada y el jugador se fue en silencio. Sosa, en cambio, aunque se mostró empeñoso, no ha sido el sello de garantía que exige el equipo guayaquileño.

Jimmy Montanero, legendaria figura de la zaga torera, cree que ha sido un error frecuente no apuntalar la zaga y que ha costado competitividad. “Siempre estuvieron allí nombres destacados como Félix Torres, Xavier Arreaga, Frickson Erazo con otros defensas de buen nivel. Ahora han sido puro extranjeros que no hacen diferencia y con niveles discretos de participación”, cuestiona.
Los zagueros centrales de Barcelona han sido un dolor de cabeza
En la presidencia de Antonio Álvarez se contrató al chileno Nicolás Ramírez. A pesar de su trayectoria no le fue bien. Le ha costado afianzarse como el líder de la zaga. Sosa y Ramírez no han sido la garantía que exige el ídolo. Algunos jugadores nacionales han rotado por esa posición y tampoco pasó nada.
Con la llegada de Holan se esperaba cambios. Hubo movimientos por reforzar el equipo, pero no se buscó para la zaga. El DT dijo que con lo que había sí podía pelear, pero con el transcurso de los partidos se han ido evidenciando más falencias. Con todos esos problemas, el club se aferra a pelear la etapa y ser finalista.
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