¿Pablo Marini tiene claro qué representa dirigir a Liga de Quito?

Pablo Marini quería quedarse con Michael Arroyo. No le importaba su edad (34 años), ni el hecho de que no jugó profesionalmente el último semestre. Para el técnico argentino, ‘Gambetita’ era un gran refuerzo para su Liga 2022. A pesar de ello, la dirigencia alba, en una muestra de sentido común, frenó sus intenciones. Arroyo, que se entrenaba con el equipo universitario, no será contratado. Se buscarán opciones ofensivas, dentro o fuera del país.

La divulgación de la noticia generó alegría para los hinchas albos en la calle virtual. La presencia de Arroyo en Liga constituía un sinsentido: ¿qué le podía aportar un futbolista casi retirado a la ‘U’? Si Liga lo contrataba, ¿en dónde quedaba el discurso de apoyo a los juveniles del equipo? ¿Arroyo puede ser ejemplo para sus compañeros o marcar alguna diferencia, luego de una larga inactividad?

Por las decisiones que toma, parece que el técnico Marini no tiene claro la importancia y la jerarquía de Liga: apostó por Arroyo, pero le ha soltó la mano a jugadores con mayor vigencia como Lucas Villarruel, Moisés Corozo o Anderson Ordóñez, quienes saldrán del equipo, con su aprobación.  El entrenador designó como comandante de su equipo a Luis ‘Kunty’ Caicedo e incluso sondeó la posibilidad de contratar a Máximo Banguera como reemplazante de Adrián Gabbarini, en el arco.

La decisión de no fichar a Arroyo constituye una derrota particular para el técnico, que tiene una enorme responsabilidad para el 2022: esta vez, tiene la potestad de armar la plantilla y no de heredar un equipo hecho, como le sucedió en esta 2021. Sin embargo, hasta el momento, las decisiones del extimonel del Montevideo City Torque no han sido tan felices, que digamos.

Solo cabe recordar el fichaje de Santiago Scotto: un todoterreno por el cual Liga apostó con un contrato de cinco años. En la primera temporada, el ‘yorugua’, no fue ni chicha, ni limonada.

Marini no quiere fracasar con Liga. Ningún profesional en sus cabales lo haría. Seguramente, toma decisiones en función de su lógica de trabajo y de lo que mira en los entrenamientos. Sabe más que todos nosotros. Pero, tras patinar con Scotto  y luego de este intento por revivir la carrera de ‘Gambetita’ Arroyo, si es pertinente cuestionarse si el entrenador es el indicado para levantar a un equipo que cada vez se divorcia más de su hinchada, por los malos resultados y sobre todo, por las malas decisiones que adopta.

Liga no compitió en el 2021. En el próximo año jugará la Sudamericana. Sin embargo, el armaje del equipo aún está verde. Ya sin Arroyo, hay que ver cuáles son las alternativas que maneja el entrenador, que ya descartó de plano a los uruguayos Rodrigo Aguirre y Carlos Rodríguez. Ellos tienen contrato con el equipo, pero en las arcas del club no hay dinero para pagar sus elevados sueldos.

Los hincas albos respiran tranquilos. Se acabó la novela de Arroyo. Pero, la incertidumbre sobre el futuro del equipo persiste. ¿Con qué otro refuerzo sorprenderá el profesor Marini?