Miguel Ángel Bravo, el sinónimo de proceso que hoy disfruta su presente en IDV

Cauto. Conversa mucho con sus asistentes, da órdenes constantemente, exige entrega a sus jugadores, trata de estar sereno en cada gol que anota su equipo. Sin embargo, en la semifinal de la Copa Libertadores Sub 20 explotó de algarabía en cada gol de Independiente del Valle. Con el puño bien apretado y un par de aplausos, celebró cada uno de los tantos que le permitió acceder a la final del torneo juvenil internacional.

Miguel Bravo, DT de la sub 20 de IDV, es consciente de que el cuarto partido del certamen no fue el mejor de todos. La autocrítica frontal agiganta más su figura de ejemplo de los talentosísimos futbolistas. “Ayer no tuvimos un buen partido, pero el rival provocó eso. No nos dejaron salir limpio, esa es una de nuestras características. Bloquearon nuestros lados fuertes. Son partidos y partidos, a veces las cosas se dan así”, declaró luego de la victoria 3-1 frente al Guaraní paraguayo.

“Los muchachos supieron sufrir el partido, es parte del aprendizaje. Ayer en el camerino no había alegría, se ganó el partido pero no se jugó bien. Ellos son conscientes de eso. Hay que corregir algunos errores. Estamos dentro de los mejores equipos de Sudamérica en esta categoría. Nos vamos a preparar para la final el próximo domingo”, agregó.

El fútbol, su compañero de vida

Si existiese un diccionario futbolero local, el sinónimo de Miguel Bravo sería proceso. No por nada llegó al banquillo para estar al frente de la mejor cantera del balompié local y una de las mejores del mundo. Comenzó su carrera futbolística en las divisiones inferiores de Liga Deportiva Universitaria en 2002, donde disputó las categorías sub 16, 18 y 20. Integró el plantel de primera, pero no logró debutar profesionalmente.

Su debut en la Serie A fue en 2005, defendiendo la camiseta del Espoli en el Clausura. Jugó 10 partidos y marcó un gol. Permaneció en el equipo policial hasta 2008, logrando el ascenso en 2007, luego de 42 compromisos, cuatro goles y convirtiéndose en figura. En 2008, en la Serie A tuvo su mejor desempeño, integrando la selección ecuatoriana de fútbol para varios partidos amistosos.

Fichó por Emelec, pero no tuvo regularidad. Al no tener muchas oportunidades de jugar en el equipo guayaquileño, a mitad de temporada fue cedido a préstamo a la Universidad Católica de Quito de la Serie B donde lograría el ascenso a la serie de privilegio. Después se mudó a Riobamba para jugar en el Olmedo, donde jugó más de 40 partidos y marcó 3 goles. En 2011 fue transferido al Deportivo Cuenca, donde actúa como titular en 39 partidos. En la temporada 2013 es transferido al Club Deportivo El Nacional y juega en 23 compromisos.

Su carrera se terminó en 2016 en el Clan Juvenil, luego de sus últimos pasos por el Deportivo Quito y Deportivo Cuenca. De inmediato, comenzó su nueva faceta de entrenador en las categorías menores de Liga de Quito. En 2020 inició su carrera como director técnico profesional en el América y luego en el Chacarita.

Hoy, luce con orgullo el uniforme de Independiente del Valle. El DT estará a cargo de Independiente Juniors, equipo que promueve la mayoría de jugadores a IDV. El primer objetivo está más cerca que lejos: conseguir el bicampeonato de Sudamérica. Bravo y sus pupilos están a 90 minutos de una nueva meta.