Tiene 35 años y no suele estar presente en las ceremonias inaugurales de los Juegos Olímpicos ya que el judo la obliga a concentrarse de cara al primer enfrentamiento del sábado. Pero este viernes hubo una excepción: la argentina Paula Pareto estuvo presente en el estadio Olímpico de Tokio ya que fue elegida por los organizadores para ser la abanderada de América en un reconocimiento para aquellos atletas que tuvieron un papel clave en la respuesta contra la pandemia del coronavirus.
La judoca se despedirá de la actividad deportiva de élite en esta cita olímpica para dedicarle mayor tiempo de su vida a la otra pasión, la medicina. La deportista nacida en San Fernando, una ciudad argentina de la zona norte del Gran Buenos Aires, debió alternar su vida como médica y el entrenamiento para los Juegos Olímpicos durante todo el año pasado en el que la pandemia golpeó de lleno al planeta.
La traumatóloga compite esta noche en la categoría -48kg de judo con el objetivo de poder repetir una medalla, en su cuarta y última participación en un Juego Olímpico.
El hecho de ser elegida para portar la bandera olímpica en esta ceremonia de apertura es uno de los reconocimientos más importantes que puede recibir una atleta olímpica junto con el encendido del pebetero. Más que merecido. Pareto se desempeñó como médica durante la pandemia en el Hospital San Isidro de Argentina y al mismo tiempo buscó la manera de entrenarse en su casa para llegar de modo competitivo a este evento.
¿Quién es Paula Pareto?
Simple: una leyenda del deporte argentino. La primera atleta femenina en ganar una medalla de oro individual en la historia. La misma que en 2008 sorprendió a todos subiéndose al podio en Beijing. La misma que cuatro años más tarde en Londres quedó a un paso de ser medallista. Y la misma que en Río de Janeiro 2016 se bañó de oro.

Esto ejemplifica la manera en la que la argentina ha dominado la categoría de -48 kilos por más de una década, en la que también se coronó como campeona del mundo en 2015. Pareto comenzó a practicar judo a los nueve años junto a su hermano menor Marco y, hasta los Juegos Olímpicos de Londres 2012, representó al Club Estudiantes de La Plata.
La victoria de Pareto en Río 2016 es incluso más asombrosa si se mira también su camino personal hasta los Juegos. En aquel momento de su vida, Pareto no solo estaba centrada en los Juegos, sino también en sus estudios de Medicina en la Universidad.

Actualmente trabaja como traumatóloga en un hospital de Argentina. El pasado año fue especialmente duro para Pareto, ya que tuvo que lidiar con la combinación del aplazamiento de los Juegos, la cancelación de torneos y estar en primera línea de batalla contra la COVID-19. Aunque lidiar con ambas situaciones -deportiva y laboral- podría ser difícil para cualquiera, Pareto ha demostrado de nuevo que ella es capaz de triunfar en todo lo que quiera.

