Una fuerte caída y una conmoción cerebral hicieron de Primoz Roglic uno de los mejores ciclistas de la última década. Sí, aunque no tenga nada que ver con su potencial deportivo y su performance en las últimas grandes carreras del World Tour de la UCI, tuvo mucho que ver para que dejara su deporte base y se dedicara a los pedales y a la velocidad.
Roglic era saltador de esquí. Ese era el deporte que le apasionaba y con el que llegó a representar a su país Eslovenia en Mundiales juveniles de esa disciplina. Era una verdadera promesa incluso para ser una leyenda olímpica. Pero en el 2007 todo cambió. Sufrió un terrible accidente mientras ponía en práctica una de las piruetas más peligrosas. Hubo fallo de cálculo y uno que otro impulso juvenil que terminó en un desastre.
Con 17 años, Roglic pensaba que había llegado a la cima de su carrera. Con un titulo mundial junior en su espalda y con la oportunidad de entrenarse en la localidad de Planica, considerada por muchos esquiadores como la zona más idónea para perfeccionar los saltos, junto a los profesionales y referentes, el esloveno buscaba perfeccionar su técnica.
En esa pista de 140 metros de longitud, el joven Primoz Rogic se lanzó desde los más alto con la esperanza de que al aterrizar cautivaría a los espectadores. En ese momento era uno de los prospectos para integrar el equipo olímpico de Eslovenia.
Pero no fue así. El ahora ciclista del Jumbo Visma cayó aparatosamente, provocándole golpes en uno de sus hombros y una conmoción cerebral que no le impediría volver a subirse a unos esquís.
Tras su recuperación, lo único que dijo fue: “No tuve respeto por Planica y para saltar más de 200 metros debes aprender a respetarla”.
Después de esta frustración, ‘Rogla’ se encaminó a buscar una nueva disciplina. Encontró en el duatlón y triatlón una cierta paz que necesitaba tras su traumática experiencia como esquiador. Ese fue su primer contacto con la bicicleta de carrera.
“En el esquí se trabaja mucho su centro de gravedad, balance, flexibilidad y acrobacia, herramientas que me ayudan en el ciclismo”. dijo entonces Roglic.
Con 22 años, el esloveno ya había llamado la atención de varios expertos en ciclismo. Con su primer equipo ganó el Tour de Azerbaiyan y el de su país. Pero no fue hasta cumplir 27 años que se firmó su primer contrato como con un equipo Wolrd Tour.
El Jumbo Visma le abrió sus puertas y con ello a una carrera llena de éxitos. Primoz Roglic es considerado uno de los mejores ciclistas del mundo. En apenas cinco años de experiencia World Tour ya ha ganado dos ediciones de la Vuelta de España y ha quedado primero en dos etapas del Tour de Francia. En el 2019 fue tercero en el Giro de Italia que ganó Richard Carapaz. Ese año vistió tres veces la ‘Maglia rosa’.
En este 2021 se proclamó campeón olímpico de la prueba de esprint de los Juegos de Tokio 2020. Fu sin duda un reconocimiento a sus capacidades como uno de los ciclistas más rápidos en contrarreloj a novel mundial. Por ello su equipo, el Jumbo Visma, le hizo un homenaje con una bicicleta con detalles dorados, parecida a la que usa el carchense Carapaz.

