El nombre de Roberto Ordóñez empezó a rondar el sur de Quito en el 2011. El no tan corpulento delantero (todavía) tenía 26 años y llegó como la carta de gol a un histórico club de Ecuador: Aucas. En aquel entonces, el equipo oriental se encontraba en la complicada Segunda Categoría, luego de innumerables problemas de la dirigencia que hicieron que el “bus en bajada” se estrellara y feo.
Ese año, Ordóñez deslumbró a la fiel hinchada auquista. Solo en la fase provincial, el artillero marcó 11 goles en 17 partidos. Después, en las fases regionales y nacionales, disputó 10 cotejos y anotó 5 tantos. Sin embargo, esto no alcanzó para lograr el anhelado ascenso a la Serie B. Luego de esa temporada, la ‘Tuka’ y Aucas le pusieron pausa a su relación ya que el atacante se fue en busca de nuevos rumbos.
Su accionar en Segunda despertó el interés de algunos equipos, pero todavía de la misma categoría. Ordóñez regresó a su natal Guayaquil para ponerse la camiseta del Rocafuerte. Sus números no fueron tan buenos como los de la campaña anterior: 39 partidos y 9 goles. Lo que sí paso fue que el jugador ecuatoriano ya pudo subir un escalón en su carrera y fichó por el entonces River Ecuador, ahora Guayaquil City.
En el club porteño jugó dos temporadas en la Serie B. Claro, pero con 28 y 29 años. En los dos campeonatos jugó 74 compromisos y 17 goles, un promedio de 0,23 tantos por partido. Si bien sus números no llaman la atención, sus características físicas, su acarreo de marca y su presencia en el área eran vitales para cualquier equipo. Por algo siempre le dijeron la ‘Tuka’. Sí, con ‘K’. El apodo se originó por su potencia física. El profesor Duffer Alman y Otto Morcillo fueron los encargados del tan conocido sobrenombre.

Con 30 años, Ordóñez cumplió el proceso y llegó a un equipo de la Serie A. Tardío, lento, pero seguro. El Mushuc Runa le dio una oportunidad y se agarró de las uñas del once titular. 12 goles en 36 partidos. Más de un club de la máxima categoría ya preguntaban por aquel señor que, como el vino, entre más viejo, mejor…

Sus cualidades ofensivas despertaron el interés del balompié extranjero. El Cimarrones de Sonora de México contrató al fornido delantero para el torneo de ascenso. No defraudó. 7 goles en 15 partidos en medio año. Sin embargo, decidió volver a Ecuador, en donde estaba cómodo. Era consciente de que el tiempo para aventurar en el fútbol internacional ya había pasado. Así que completó el 2016 en el Fuerza Amarilla. 21 encuentros y 10 goles. Cada vez se convirtió en un vino de mejor marca.

Hasta que llegó su consagración. En 2017 se convirtió en el hombre del momento. La ‘Tuka’ llegó hasta Manabí para hacer dupla con Carlos Garcés, una de las mejores de los últimos años. Salió subcampeón, marcó 13 goles y fue incluido en el once ideal del torneo. En 2018 pudo disputar la Copa Libertadores y en 2019 dio la vuelta olímpica tras derrotar a Liga de Quito en penales. ¿Quién creería en la última etapa de su carrera iba a llegar lo mejor?

En 2020 fichó por Emelec. Jugó 28 partidos y anotó 7 goles. Si bien llegó a ser un ‘aporte’ en la delantera, terminó convirtiéndose en jugador inamovible en el once de Ismael Rescalvo. Los azules no quisieron renovar con el artillero y decidieron terminar su vínculo laboral.

Ahora, 10 años más tarde, Ordóñez vuelve al equipo que le dio un poco de luz para que empiece a brillar. Llega como figura, ya no solo como la ‘Tuka’, sino como ‘Tukaku’ por su similitud física y de juego con el delantero del Inter de Italia. 35 años, plenas condiciones y con una sed de revancha. Aucas y Roberto Ordóñez se vuelven a cruzar en el camino, en el mismo Gonzalo Pozo Ripalda, con la misma ilusión, con el mismo agradecimiento mutuo.

