Barcelona Sporting Club goza de su presente: es el campeón reinante del fútbol ecuatoriano, pelea por el título este año y es semifinalista de la Copa Libertadores 2021. Los amarillos son el único equipo de los cuatro mejores del continente que no pertenece a Brasil. El trabajo de los jugadores, en conjunto con el cuerpo técnico, ha dado frutos en año y medio.
Fabián Bustos es fiel a sus ideas, pero también con su gente cercana. Desde que empezó su proyecto en Delfín, en 2015, trabajó con su asistente Roberto Azas, exfutbolista paraguayo. Azas fue parte del proyecto Delfín 2019 que salió campeón nacional y, por supuesto, del BSC campeón 2020.
Azas tiene 50 años. Cuando Bustos sale expulsado o está suspendido, el nacido en departamento de Ñeembucú es quien sale a dar la cara. Fue un talentoso del fútbol, recorrió el mundo gracias al deporte rey y hoy brilla como asistente técnico en Barcelona. Comenzó muy joven en el club Capitán Bado de Pilar, allí debutó en Primera División a los 15 años; pronto fue llamado a la selección pilarense y en 1989 llegó a Cerro Porteño.
Tres años estuvo en el equipo de Barrio Obrero y en 1992 partió rumbo a Oriente Petrolero de Bolivia. Luego volvió a Paraguay para jugar en Libertad y al poco tiempo volver a salir, esta vez fue transferido al Cobreloa de Chile. Su romance con el fútbol chileno lo llevó a jugar en otros conjuntos, entre ellos el Provincial Osorno, Regional Atacama, Everton de Viña del Mar, Santiago Morning y el Club Deportivo O’Higgins.

En este último su carrera dio un giro de 180 grados, porque allí jugó por primera vez de defensor central (era solo por un partido) y al final se quedó en ese puesto hasta colgar los botines. En el 2001 se fue al fútbol de China, estuvo 7 meses en Asia y en ese tiempo vivió cosas increíbles. “En China lo que más me impresionó fue la comida, comí ranas y culebras; pasa que en ese país si te invitan y rechazas ellos se ofenden”, recordó.
Un ‘hijo de Dios’
Uno de los momentos más duros de su vida fue en 2016. Ese año se dio el terremoto que dejó muchas víctimas en nuestro país. Azas recordó que en el 2015 trabajó como asistente técnico de Fabián Bustos en Delfín de Manta, sin embargo no renovó el contrato para el 2016 y tuvo que buscar nuevos horizontes.
El paraguayo fue a dirigir a Fuerza Amarilla y a los pocos días del terremoto, que se dio el 16 de abril del 2016, el presidente del Delfín, José Delgado, se comunicó con Azas para contarle que el edificio donde él vivía había colapsado y que muchas personas habían fallecido. “Yo le llamo para decirle que usted es un ‘ hijo de Dios’, porque el edificio donde usted vivía se cayó completo y murieron varias personas”, recuerda Azas sobre la llamada de Delgado.

“Por algo pasan las cosas, si yo me quedaba en Delfín, que es de la ciudad de Manta en el inicio del 2016, no hubiese sobrevivido, el edificio donde yo vivía se desplomó por completo”, contó.

