La Selección es imparable; ni el COE, ni la salud pudieron con sus intereses

Al final, Francisco Egas y los dirigentes de la Ecuafútbol se salieron con la suya. El estadio Rodrigo Paz Delgado tendrá el 50% de aforo para el partido de la Selección ante Brasil. De nada sirvió que el Comité de Operaciones de Emergencia -COE- haya emitido informes técnicos y sugerido que se juegue sin público, para evitar que los casos de ómicron se disparen. No sirvió de nada. Egas mandó una carta al presidente Guillermo Lasso y el Mandatario pidió al COE que revise su decisión. Como resultado, Política 1- Salud 0.

 

La situación estaba tan cantada que incluso la Federación ganó tiempo. Durante la mañana del 26 de enero, en una ‘carta abierta a los hinchas’, ya aleccionaba sobre los procedimientos a seguir para recibir las entradas. Es verdad, el tiempo apremiaba, pero aquella acción mañanera ya demostraba lo que iba a suceder. La lección quedó clara: el fútbol es lo más importante. No hay COE, pandemia, criterios técnicos, clamores de los médicos que pueda cambiar el paso de la poderosa industria. Es sencillo: se juega con gente y punto.

 

La decisión deja un pésimo precedente. Te explicamos el por qué: este es un momento complicado de contagios  -Ecuador registraba hasta ayer 658 000 casos y un 60% de pruebas positivas PCR)-. Pese a ello, el Gobierno decidió apoyar al fútbol e irse en contra del pedido de la mesa técnica del COE. Ahora, esta decisión genera jurisprudencia: Barcelona pedirá gente para la Noche Amarilla y seguramente lo harán el resto de clubes.

El fútbol sustenta sus pedidos en el hecho de que los partidos se realizan a campo abierto y ‘bajo estrictos protocolos’. Claro, protocolos tan rígidos como los del  12 de diciembre, en el estadio Capwell, en la final Emelec vs Independiente. En el estadio había un 100% del aforo, cuando solo estaba permitido el 60%. O medidas estrictas como las del 3 de septiembre, cuando Michael Estrada, seleccionado ecuatoriano, se fue a abrazar con los hinchas, en el partido de la Tricolor ante Paraguay. Volaron las mascarillas. Cero distanciamiento.

¿Qué nos queda? Esperar que la decisión del presidente Lasso, tras la insistencia de Egas y compañía, no se traduzca en mayores pérdidas. El round COE vs. fútbol fue un  episodio lamentable, en donde se hizo todo mal: en primer lugar, la demora en la decisión estatal de saber si habría o no aforo;  después, la precipitación de la FEF en vender entradas desde diciembre; no podemos olvidar la inoportuna intervención del presi Lasso. Lo único que anhelamos es que esta medida política, no traiga más consecuencias de salud. Ojalá que no.