Yerry Mina tiene una característica singular. Es un bailarín consumado. A veces mejor bailarín que futbolista. Cada vez que se lanza a sus incursiones ofensivas mete peligro por su gran altura y su buena lectura del juego. A los ocho minutos de adición del partido entre Ecuador y Colombia, el defensa del Everton heló la sangre de los hinchas ecuatorianos. …
