Iván Vallejo se paró frente a los futbolistas de Universidad Católica. Les pidió que escriban en un papel qué meta tenían para este año. También les pidió que escriban cómo se veían en cuatro años. Inicialmente reticentes, los jugadores se envolvieron en la atmósfera de motivación que les propuso el montañista-orador. Él les contó sus historias de ascensión al Everest. Luego, hubo fotografías, abrazos, buenos deseos para la campaña. Fue un momento de motivación grupal.

Universidad Católica tiene sus propias montañas para escalar este año. El equipo juega por segundo año consecutivo la Copa Libertadores. En la jornada del 23 de febrero, desde las 17:15, visitará a Bolívar de La Paz. Será el juego de ida de la segunda fase del torneo. Uno de los objetivos institucionales es que el ‘Trencito’ acceda, al menos, hasta la fase de grupos del torneo regional. Para ello deberá tumbar al Bolívar y superar una fase adicional.
El equipo está en un proceso de transformación, de rejuvenecimiento. Luego de cuatro años de transitar juntos, el año pasado el técnico Santiago Escobar dejó el club. A inicio de temporada, Hernán Galíndez también se marchó. Con menos experiencia que ambos, Gonzalo de los Santos y Andrés López también salieron de La Armenia. Entonces, el presidente Santiago Cattani y el gerente deportivo Francisco Correa diseñaron un nuevo equipo con algunos criterios innegociables: mantener la base de futbolistas, fichar en los puestos vacantes y potenciar la delantera. El diagnóstico inicial fue que el año pasado, Juan Manuel Tévez y Édder Farías no aportaron con los goles que se esperaba. Por ello, llegaron tres delanteros con gol: Christian Martínez Borja, Rodrigo Rivas e Ismael Díaz.
Díaz fue mundialista con Panamá en el 2018. Una serie de lesiones frenaron una carrera en ascenso. Estuvo en el Porto B y en el Deportivo La Coruña hasta que el cuerpo le empezó a crujir. Tuvo que volver al Tauro de su país. Ahí fue goleador del torneo local. El sábado 19 de febrero, en su debut con la ‘Chatoleí’. Ya marcó dos goles. El ‘Trencito’ también cuenta con el ‘Panita’ Martínez Borja, que se desligó del Junior para volver a Quito a ser titular. En la banca espera Rivas, de buen segundo semestre con Técnico Universitario.
La salida de Galíndez fue un golpe futbolístico y para el grupo de jugadores. Él era uno de los líderes del camerino. Antes de partir, el golero de la Selección recomendó a los directivos confirmar en el arco a Darwin Cuero como titular. Solo se trajo a José Cárdenas como arquero suplente. Un hombre de la casa como Robson Rentería relevó a De los Santos. Gregory Anangonó se quedó con el lugar de ‘Pollo’ López. También llegó Marco Carrasco, del Mushuc Runa, para potenciar dicha zona.
La crisis también tocó la puerta del equipo. El presupuesto del equipo se redujó 2,5 millones, con relación al año pasado. Hubo revisiones salariales por la crisis de la pandemia. Pero, la ilusión se mantiene. El presidente Cattani le dice a ÁREA CHICA desde Bolivia, que el equipo luchará para avanzar hasta la fase de grupos de la Libertadores y además pugna por ser protagonista en el torneo local. “Nuestra idea es seguir en la Copa y seguir avanzando en el torneo ecuatoriano. Intentar siempre mantenernos en los primeros lugares”. Ante Bolívar se espera dar un gran golpe.

