En un primer intento de formarse como futbolista no contó con fortuna por la «mala conducta» que arrastraba cuando probó en la categoría sub-14 del Caracas FC. Es así como el club más ganador de Venezuela se vio obligado a prescindir de Yeferson Soteldo, de esa indisciplina que -lamentablemente- es capaz de arruinar carreras prometedoras de muchos jóvenes alrededor del mundo.
El mar de ilusiones de Soteldo se desvaneció y dejó la capital para regresar a su ciudad natal, Acarigua (estado Portuguesa), pero sin dejar de jugar con la pelota. Los años pasaron y “Manzanita”, como le dicen sus allegados, se dedicó a los estudios y su madre, esperando un nuevo tren para que, esta vez, sí tomarlo en serio.
Y así sucedió. Tras un partido entre selecciones regionales realizado en la ciudad de Barinas, el director técnico Noel Sanvicente se fijó en el inmenso potencial de ese pequeñín que se cargó el equipo al hombro y lo llevó a las categorías formativas del Zamora FC, donde le terminó salvando la carrera.
“Vivía en un barrio muy peligroso de Caracas, mi familia todavía vive ahí. Si no hubiese sido por el fútbol, hubiese terminado mal, quizás muerto. Tengo que darle las gracias al fútbol, que me sacó de ahí. El profesor Noel (Sanvicente) me ayudó a salir de esas cosas”, recuerda.
Para que el ahora jugador estrella del fútbol venezolano pueda llegar a romperla tuvo que pasar por varias escaleras. La muerte de su madre, las indisciplinas y la inseguridad fueron algunas de ellas
Con otra chance de demostrar de lo que era capaz futbolísticamente, Soteldo aprovechó al máximo su estadía en la sub-16 del conjunto blanquinegro. “Cuando llegué a Zamora, el entrenador me dijo que tenía mucho talento, me lo hizo entender, y le hice caso”, asegura el volante ofensivo.
A partir de allí todo fue en constante crecimiento para él, pues luego de debutar con el primer equipo a los 16 años en el 2013, fue de los principales protagonistas en los dos campeonatos locales del Zamora en 2015 y 2016. Esto le valió ser fichado por el Huachipato de Chile por 1.5 millones de euros, convirtiéndose en la transacción más cara del club.
Sin embargo, lo mejor durante ese año fue su destacada participación en el Sudamericano sub-20 con la Vinotinto y posterior participación en el Mundial de la categoría en Corea del Sur, escenario donde deslumbró junto a varios de sus compañeros para conseguir el subcampeonato tras caer por la mínima ante Inglaterra. Dicho torneo también le sirvió de vitrina, ya que terminó cedido en enero del 2018 a la U de Chile para jugar Copa Libertadores.
Con otra grandiosa temporada en territorio chileno, Soteldo seguía llamando la atención de varios ojeadores alrededor del mundo. Justamente, en 2019, uno de los más grandes de Brasil fue quien dio el paso adelante para hacerse con sus servicios y hasta darle la mítica camiseta 10 de Pelé: el Santos de Brasil.
Jorge Sampaoli fue el responsable, no solo de llevarlo al club, sino también de ayudarlo a seguir mejorando en todos los aspectos. “Con Jorge tuve que cambiar mi forma de jugar. Él se dio cuenta que yo no era un jugador que le gustara marcar. Me dijo: ‘Conmigo no jugás hasta que no aprendas a marcar’. He aprendido mucho. Sampaoli es el mejor técnico que he tenido”, confiesa.
A pesar de todo esos destellos de calidad, al vinotinto todavía le ha quedado pendiente conquistar un título fuera de su país. En 2019 quedó subcampeón del campeonato Brasileirão, algo que sirvió -en cierta forma- de motivación para encarar la Libertadores 2020, una copa donde volvió a hacer lo suyo y quedó a las puertas de tocar la Gloria Eterna luego de caer 1-0 ante Palmeiras en la final.
Mide 1,58m, aunque las páginas oficiales le suelen agregar dos centímetros. “Pasé por muchas cosas… todo el mundo hablaba de mi talla, que no iba a poder jugar al fútbol por mi tamaño, principalmente por ser tan pequeño. Decían que por mi altura no podía ser profesional. Y aquí estoy, me superé. Este es un mensaje para los más jóvenes, a los que no son tan altos. Pueden ver que alguien como yo pudo llegar y decir ‘yo también puedo’”, cuenta.
Y abre su más profunda admiración: “Yo me inspiré en Messi. Vi que era pequeño y que llegó. Recuerdo eso de cuando era niño… y yo también, a mi manera, lo conseguí. Pocos creían en mí”.

